Habían pasado unos minutos de las 13 horas cuando el Comando Radioeléctrico fue enviado a un domicilio del barrio Nueva Argentina, tras un llamado desesperado al 911. Aquel llamado lo había realizado el padre del joven de 25 años que estaba dispuesto a quitarse la vida.
Inmediatamente acudió el halcón 54 a cargo del oficial Báez y el agente Diego Lara hasta el domicilio indicado y se encontraron el peor de los panoramas: el muchacho ya se había colgado y su padre estaba sosteniéndole las piernas, casi a punto de que la fuerza se venciera. El muchacho además, obedeciendo a su decisión, intentaba liberarse de los brazos del padre haciendo más difícil que éste lo sostuviera.
Los uniformados entraron rápidamente y cortaron el cable del que el chico se había colgado. Tras caer al piso, afortunadamente a salvo, el chico explotó en llanto y tuvo una reacción nerviosa por la situación que estaba pasando.
Al parecer, y por lo que los uniformados pudieron hablar con el joven, éste estaba en estado depresivo debido a que no tiene trabajo y además habría tenido problemas con su familia.
Uno de los policías se quedó a solas con él, intentó calmarlo mientras aguardaban la llegada de la ambulancia que revisaría el estado de salud del joven.