"Estaba recontenta la Negra, así le decimos todos. Mi hermana tenía todo listo para casarse. Yo le estaba haciendo unas flores para adornar las mesas, con mi mamá y mi hermana habíamos ido a comprar el vestido. Yo y mi esposo íbamos a ser los padrinos”, contó Cintia Illanes la historia de su hermana Mayra Illanes, quien el 25 de noviembre último se quemó tras estar en contacto con una sustancia mientras buscaba piedritas para hacer souvenirs, junto a su madre Mercedes Montiveros. Ambas murieron tras sufrir serias quemaduras.
Parece ser cosa del destino, porque su hermana contó, en una entrevista mientras Mayra aún peleaba por su vida, que le dijeron que no vaya ese día a la escombrera: "Mi hermana, mi mamá y mi hermanita iban a todos lados juntas. El día antes del accidente fueron a mi casa porque estábamos con los preparativos. Me dijeron que iban a ir a juntar piedritas. Mi marido les dijo que no vayan, que les iba a conseguir del tío de él que trabaja en una marmolería. Mi hermana le dijo que no, que en un ratito las juntaban y se volvían. Yo ese día tenía que llevar a mi hija al centro de salud sino hubiera ido con ellas”, aseguró Cintia.
Poco antes del accidente, el 14 de noviembre, Mayra había cumplido 23 años. Hizo una torta para ese día especial, era el último cumpleaños en la casa familiar como soltera. "Mayra es tímida pero muy amorosa, criada en valores cristianos. Muy compañera de su mamá, como sus hermanas. Estaba por casarse con Guillermo. Guapo, de buena familia, no tiene dinero pero es educado y trabajador, como yo. Cinco años de novios. Hace un mes se habían decidido a casarse. Me decía ‘Don Luis, usted se va a enojar conmigo pero yo quiero casarme con la Mayra, formar nuestra familia’. Ya tenían todo previsto, habían ido al Registro Civil, ya tenían la fecha, se había comprado su vestido de novia, tenían un montón de cosas y la ilusión. Cayó la desgracia y vino esto”, contó el padre de Mayra, Luis Illanes, días antes de que muriera la joven.
Desde que fue la tragedia, el hombre se pasó día y noche en el Hospital Marcial Quiroga, donde estaba su hija en terapia intensiva. Con solamente una reposera, sólo se movió para el sepelio de su esposa, con quien compartió 33 años de casados. "Con Mercedes siempre vivimos juntos, nunca nos separamos y como pareja nos sentimos realizados porque hemos sido muy unidos. A la vista está que estuvimos tantos años”, describió el hombre que se dedica a vender limones en la feria y hacer changas y albañilería. Los primeros años vivieron en una casa prestada hasta que compró el lotecito en la Comuna San Miguel, en Chimbas. "No digo que tengo un lujo pero es lo que puedo darles a mis hijos”, evalúo Luis.
Con Mercedes tuvieron 8 hijos, de entre 29 y 9 años, 5 chicas y 3 varones. Mayra era la segunda mujer detrás de Cintia. "Mi señora nunca trabajó. Yo no le impuse eso, a ella le gustaba ser ama de casa y era el centro de la familia, sin ella no sé qué vamos a hacer. Con Mayra llevaban la casa porque mi hija mayor Cintia es casada y tiene familia. Mayra es nuestro brazo derecho”, se lamentó el padre antes de perderla.
Luis contó que son muy creyentes. "Mayra fue criada en valores cristianos. Muy compañera de su mamá, como sus hermanas. Le danzaba al Señor en nuestra iglesia evangélica y era profesora de danza a las nenas que van a la Iglesia. La iglesia es el primer apoyo que hemos tenido desde un principio, los pastores y los hermanos”, aseguró don Illanes.
La "Negra” había abandonado el Secundario y a veces le ayudaba a su mamá vendiendo empanadas. Con Guillermo Balmaceda se llevaban muy bien y ella era muy querida por la familia de él, que acompañó al novio sin descanso en el Marcial Quiroga. En un lote de un tío de Guillermo habían empezado a construir la casita de sus sueños, hecha con esfuerzo y hasta la mano de obra del novio que hace albañilería y a veces hace tareas de pintura como su padre.
"Yo antes de salir le dije a mi señora que cocine unos huesos de osobuco con verduritas. Ella iba a barrer la calle. Cuando llegué de trabajar el mundo mío ya se había perdido. Mis hijas estaban destruidas. Cuando llegué al hospital estaba esperándome el pastor y cuando las vi a mis dos amores me quería morir”, recordó Luis el día de la tragedia. Los Illanes son numerosos y muy unidos. Desde que pasó el accidente se instalaron en la puerta del Hospital esperando un milagro que no llegó.