Alejandra Ríos admitió haber golpeado a Camila obligada por Oris
Tras tres días de declaración ante el juez Benito Ortiz, Alejandra Ríos contó su versión en la causa que investiga la brutal golpiza a su hija de 8 años y, por el momento, no recibió ninguna imputación.
Por más de tres horas, Alejandra Ríos declaró ante el juez Benito Ortiz, en el Primer Juzgado de Instrucción, en la causa que investiga la brutal golpiza de su hija que la dejó internada. Fueron tres los días de declaración informativa ante el magistrado pero no recibió ninguna imputación aún.
Según dijo, fue Pedro Oris, su ex pareja y detenido por la golpiza, quien la obligó en dos oportunidades a pegarle a Camila y quien, constantemente, las maltrataba, insultaba y agredía físicamente.
Además la mujer reconoció que fue cuando se mudaron a la casa de la madre de Oris, en Alto de Sierra, cuando comenzó el calvario, ya que antes había sido “un amor”. También dijo que ella lo recomendó como portero (luego ascendió) en la escuela donde es vicedirectora, pero que fue despedido por malos tratos hacía sus pares e incluso contra algunos niños.
Por otra parte se sabe que recaen sobre el detenido varias causas por lesiones y amenazas anteriores a la que denunció Alejandra. (Ver nota relacionada)
La mujer agregó que declaró en un principio que la menor había sufrido esas lesiones tras caerse de un caballo porque Oris se lo dijo, ya que ella no estuvo en el momento del ataque. Y sumó que en varias ocasiones les pegó con un rebenque y hasta con una ojota.
Ríos admitió, por otra parte, haber golpeado a la menor en dos oportunidades, siempre con su ex pareja al lado hostigándola a hacerlo. Dijo en reiteradas ocasiones que siempre tuvo miedo, por eso nunca lo denunció.
Desde la defensa aseguraron que existen testigos que han declarado en contra de Oris y en favor de Ríos. Que existe, además, una vecina que dijo que el señalado le contó la misma historia con respecto al caballo y que ella no le creyó, pero que por miedo no lo dijo.
Finalmente, se informó que Alejandra está siendo analizada por una psiquiatra. No puede ver a su hija por una orden judicial. Pero confía que cuando la pequeña se recupere contará la verdad y la sociedad sabrá quién es el culpable del bruta caso.