Vaciamiento de Rampa: Cae el íntimo de la Gallega, la española ahora prófuga
Lo detuvo la policía el sábado en el nuevo domicilio de la empresa, tras una denuncia por vaciamiento de la ex apoderada de la remisera más grande de la provincia.
Una comisión de policías de la división Defraudación y Estafas detuvo el sábado último a Pablo Jofré, el administrativo que había quedado al frente de la empresa de remises más grande de la provincia, Rampa Remis, después de que la polémica dueña, una vasca a la que todos le decían la Gallega por su acento español, desapareciera (ver nota vinculada).
Pablo Jofré había sido empleado de Rampa. Lo echaron. Y apareció de nuevo en la previa del escándalo con la desaparición de la Gallega. De repente, Jofré y otro trabajador de apellido Balmaceda eran quienes pretendían sacar a flote la empresa.
La policía y los remiseros echados sin indemnización siempre vincularon a Jofré y a la Gallega en una relación más estrecha que el íntimo vínculo que tenían en la administración de Rampa.
Ahora la Gallega está considerada legalmente prófuga y pesa sobre ella un pedido de captura. La policía allanó un domicilio en un country de Santa Lucía donde se creía que estaba viviendo ocultamente María Aranzazu Bengoetxea, llamada Arantxa, una vasca que llegó a la provincia enamorada de un remisero sanjuanino que se había ido a España en los ´90 a probar suerte.
El sábado último, la policía allanó un salón espectacular en Trinidad, sobre el Lateral de Circunvalación, donde funcionaba Rampa. Pero allí ya no hay nada. Luego fueron a una casa en calle Larraín, también en Trinidad, y ahí apresaron a Jofré, que desde el sábado está en la Central de Policía a la espera de las órdenes del juez Guillermo Adárvez.
En el Tercer Juzgado de Instrucción es donde se recibió la denuncia penal de la ex apoderada legal de la empresa, una abogada de apellido Daz, lo que liberó la investigación del juez Adárvez.
Rampa Remis se transformó en un escándalo desde mediados de julio, cuando echaron compulsivamente a 24 empleados sin indemnización. Ahí se destapó un gran lío: la más grande de las remiseras le debía dinero a sus empleados, a la AFIP y también al Sindicato Empleado de Comercio, porque no había estado haciendo el depósito de la obra social OSECAC que le descontaba a los empleados afiliados.
Esto derivó en que la Dirección de Tránsito y Transporte no le permitiera a los vehículos de Rampa Remis hacer la revisión técnica, por lo tanto no estaban habilitados a funcionar como autos de alquiler, lo que derivó en una serie de piquetes de los remiseros que intentaron seguir funcioando con el nombre de 4210 Satelital.