La buscan desde el 2 de enero

La bella gitanita habría desaparecido por un amor prohibido

Esa es la hipótesis que maneja la policía y el círculo íntimo de la familia. A través de otros gitanos les hicieron saber en una reunión que estaría en Neuquén en compañía de un joven de otra familia de apellido Juan, quienes son de una posición económica inferior a la de la chica. Pero aún no hubo un contacto directo entre la menor de 16 años y su familia, por lo que no está claro si se la llevaron por la fuerza o ella escapó. El caso preocupa a las familias gitanas..Por Gustavo Martínez.
sábado, 21 de enero de 2012 · 09:43
Por Gustavo Martínez
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

Mimí, su nombre en el dialecto gitano, o Isabel Maribel Mitars, su nombre en el sistema legal, es dueña de una belleza única: ojos color del cielo, piel aceitunada, cabellos negro azabache, esbelta y con 16 años recién cumplidos. Es hija de una tradicional familia gitana que lleva más de 30 años vendiendo autos en la avenida España al 1265 Sur, en Capital. Todos estos factores hicieron que la ausencia repentina y sorpresiva en su casa encendiera una luz de alerta en las autoridades policiales y judiciales. Sin embargo, la desaparición de la bella gitanita estaría vinculada a un amor prohibido en el que están en juego el dinero y las tradiciones de esa etnia.
Ese dato es el que maneja la policía y el círculo íntimo de la chica. Con sólo un llamado de teléfono o una prueba de vida indirecta entre la menor y su familia esa hipótesis se confirmaría y el caso quedaría resuelto, al menos para las autoridades legales.

Es que para los gitanos hay tradiciones vinculadas a lo económico que la familia del muchacho debería saldar para poder llevarse a la chica: una especie de indemnización al padre de la mujer gitana por los costos de la crianza. El monto lo fija una especie de tribunal gitano. Actualmente es de unos 35.000 pesos.

Sin rastros

Su madre, Susana Mitars, es la que sale a contar la historia. Y dispara: “Se la robaron”. Pero no dice una palabra demás respecto de quiénes, por qué o para qué. Ese dato indica que saben más de lo que dicen. Además, en la familia hablaron en su dialecto y decidieron no dar más precisiones al respecto cuando ella dio ese dato.

Así, públicamente en la familia cierran el cerco sobre lo único concreto que hay: que a las 10 de la mañana del 2 de enero la chica salió con su celular en la mano y dijo que iba a comprar al kiosco ubicado a 30 metros, en avenida España y Pedro de Valdivia, y no la vieron más. Antonio, un primo de Mimí, dice que “iba a buscar semitas”. Su madre y sus hermanas, que “iba a buscar unas gaseosas”.

Al kiosco nunca llegó. Y, a pesar del horario y el movimiento en ese lugar, no hay un solo testigo que haya visto una situación violenta o si accedió voluntariamente subirse a un vehículo. “Como si se la hubiera tragado la tierra”, dice una y otra vez Susana, la madre de 11 hijos –Mimí es la menor- quien evidencia los rasgos de belleza que heredó la chica. En sus ojos ella denota una infinita tristeza y está convencida de que la Virgen del Valle de Catamarca “me la va a devolver”.

Preocupación gitana

La desaparición de Mimí generó preocupación entre las familias gitanas. La casa de Mimí, cuyo padre es de la familia de los gitanos Juan, está ubicada atrás de la agencia de autos. Hasta allí llegaron dos de las hermanas de la menor desaparecida –quienes se niegan a difundir las fotos en las que salen con Mimí- y otros familiares no tan directos. “Vinieron para hacerme compañía en este momento de desesperación”, dice Susana, quien agrega “mi hija era de la casa. Su apariencia física no tiene nada que ver con su mente. Es una niñita. Nunca se iría así de la casa”.

Antes de dar aviso a las autoridades policiales, Susana y otras gitanas buscaron personalmente a Mimí. De boca en boca. Caminando las calles. Recurriendo a familias gitanas amigas, con quienes hay códigos de que, ante este tipo de casos, todos empiezan a contactarse con otros gitanos dentro y fuera de la provincia.

La pista Neuquén

Pero la falta de resultados llevó a la familia a recurrir a las autoridades oficiales. Algo que no es común en los gitanos, quienes siempre evitan verse involucrado en escándalos públicos y tratan de solucionar entre ellos sus problemas.

Una vez que descartaron que Mimí estuviera en la provincia, los gitanos barajaron la posibilidad de buscarla en otro lugar. Y dirigieron a los policías de Seguridad Personal a buscar en Neuquén. Sucede que a esa provincia se mudó la familia de Carlos Juan, primo del padre de Mimí, quien tiene un hijo que podría ser el motivo de la desaparición de la gitanita.

Esa familia vivió muchos años en Rawson. También se dedicaron a la compra-venta de vehículos. Pero tienen un poder adquisitivo menor al que tiene la familia de Mimí. Eso hace presumir a los investigadores que la relación del hijo varón de Carlos Juan y de Mimí no podría ser consentida por la familia de ella. Y los lleva a pensar que ahí radicaría el motivo de la desaparición de la adolescente.

Pero la falta de una señal de vida de Mimí con su familia es lo que no termina de cerrar esa línea. En el caso de que la menor consienta la relación con el joven, un simple llamado de teléfono a sus padres descomprimiría la situación, porque se respeta su voluntad a pesar de su minoría de edad.

En el caso de que la menor no quiera hablar por temor a su familia, también suele acostumbrarse entre gitanos recurrir a una familia amiga. De esa manera, una familia que viva en Neuquén y tenga amistad y la confianza de los padres de la menor en San Juan sería garantía suficiente para que vean personalmente que la menor no se haya ido en contra de su voluntad.

Antiguamente las familias gitanas arreglaban los matrimonios de sus hijos. Pero hoy en día las mujeres deciden si aceptan o no a sus pretendidos. Por este motivo, si es que Mimí escapó por amor, a su familia y a la policía les falta esa prueba de vida de que ella consintió la relación.
Cónclave gitano

Todo indica que ese contacto se produciría de un momento a otro. A la policía llegó el dato de que el último miércoles 18, alrededor de las nueve de la noche, hubo una reunión entre familias gitanas en la que le hicieron saber al padre que Mimí estaría en Neuquén.
Esa reunión se produjo en un galpón ubicado en la vivienda de la familia de los gitanos Juan que viven en las inmediaciones de la calle Juramento, en Rawson. A esa tercer familia en cuestión habría recurrido la familia del joven gitano que se llevó a Mimí, con quienes habrían intentado llevarle tranquilidad a la familia de la menor y así también evitar un incremento del escándalo público.

En Seguridad Personal están al tanto de todos esos hechos. Y esperan a que se produzca esa prueba de vida entre la menor y su familia para que el caso se resuelva. La madre de Mimí dice desconocer todos esos datos y niega que su hija esté involucrada en una historia de amor.
Mientras tanto, oficialmente, tanto en la familia de Mimí como en la policía, lo único concreto es que la bella gitanita está desaparecida.

La querían para modelo

Mimí es dueña de una belleza singular. Sus hermanas y sus hermanos también heredaron la piel aceitunada y los ojos claros de sus dos padres. Pero la más chicas de los 11 hijos de Susana se destacó por sobre el resto.

Sus hermanas cuentan que siempre le dijeron que tenía que ser modelo. Incluso, ellas dicen que el abogado de la familia, Oscar Adárvez, se los proponía constantemente. Una de las dos hijas de este abogado, Natalia Adárvez Manzini, es una modelo de renombre nacional e internacional. Y siempre vieron en los rasgos de Mimí un potencial para explotar, ya que sin maquillar y sin arreglos especiales, la adolescente tenía una luz propia que llamaba la atención.

Pasos legales para bodas no consentidas

Según la experiencia de abogados sanjuaninos que intervinieron en casos en donde las mujeres gitanas menores de edad protagonizaron bodas no consentidas por sus familias, hay formas de evitar conflictos con la ley.

El primer paso para que esto se pueda realizar es que la menor apruebe la relación. Si eso ocurre sin que haya ningún tipo de presión por parte de la familia gitana del hombre, se pide la intervención de un juez de Menores, o a través de sus asesores, para que testifiquen que la mujer gitana quiere contraer matrimonio libremente, sin presión de ningún tipo.
Luego se labra un acta que sirve de documento legal para permitir que la relación siga adelante sin problemas. A la familia de la menor se le hace llegar el acta y así se termina el problema, según abogados que intervinieron en este tipo de situaciones.

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