Durante años y años, el nombre Cocodrilo fue sinónimo de pecado y excesos en la noche de Buenos Aires.
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SUSCRIBITEDurante años y años, el nombre Cocodrilo fue sinónimo de pecado y excesos en la noche de Buenos Aires.
Su dueño, Omar Suárez, puso a este boliche en lo alto de escena porteña, y por el circularon desde lo más rante de la porteñidad hasta figuras enormes del deporte o el espectáculo, de Argentina y del mundo.
Pero los tiempos cambian y hay que adaptarse.
Con la malaria de los cuatro años anteriores, desde hace dos “empezamos a abrir de día, de 7 de la mañana a 3 de la tarde. Ofrecemos desayunos y almuerzos ejecutivos, todo muy económico”
Por las características de su negocio, en el que las personas estaban bastante más cerca, por así decirlo, de otras personas que en otras actividades, sería de los últimos en retornar a la nueva normalidad.
Ahora Suárez pateó nuevamente el tablero, y de la tentación y la lujuria pasó a la caridad y a la conciencia social.
“A las mamás que tienen los hijos internados en el hospital Gutiérrez nosotros les regalamos el desayuno o el plato del día así que por eso decidimos no cerrar. Además, les ofrecemos el lugar a los emprendedores y comerciantes que tienen los locales cerrados, para que puedan vender. Es más que nada para ayudar a quienes tienen los negocios cerrados en galerías o en avenidas para que puedan vender un poco para zafar y pucherear”, apuntó, entrevistado en minutouno.
¿Y cómo se mantiene el mítico boliche?
"Tenemos 22 empleados de los cuáles 2 están trabajando porque cubren el día, los demás desde que empezó la pandemia ya no lo hacen pero siguen cobrando el 75% de su sueldo cómo se acordó con el Sindicato de Gastronómicos y con la ayuda del ATP. Con los proveedores también nos tuvimos que sentar a hablar. Tenemos todo más o menos al día, aunque algunas cosas se deben, obvio", explicó
"Son 4 meses sin tener ingresos pero seguimos adelante por la familia y los empleados y tratando de ayudar. Si no salimos entre todos, no salimos”, concluyó Omar.
