Alejandro Dolina opinó de política, de su vigencia en la
radio y aclaró el altercado que tuvo esta semana con personal de seguridad de
la emisora donde trabaja. Además, habló del espectáculo que lo lleva por
diversos puntos del país y su relación con el público.
-¿Qué va a encontrar el público en su espectáculo?
-Va a encontrar lo que ha encontrado en estos treinta años.
Nada nuevo, no hay una cosa nueva, pero tal vez quizás puede ser que encuentre
la repetición de unos procedimientos artísticos que para algunos garantizan una
cierta seguridad de encontrar algo interesante. Me va a encontrar a mí. No voy
a modificarme en las presentaciones, va a ser más o menos lo mismo, a veces
sale mejor que otras pero no voy a modificar mis procedimientos artísticos.
-¿Hacer el programa con público rompe la "magia” de la
radio?
-Lo que yo hago no es un programa de radio. Lo que hacemos
nosotros es un espectáculo convivencial, teatral, en donde el público va a ver
al artista en acción, la radio es secundaría, subsidiariamente transmite esos
encuentros, esos programas que tienen algo del arte del charlista, de la
improvisación, un pequeño aire de actuación y un poco de música. Eso es lo que tienen los espectáculos. No
tienen nada de radial, la radio necesita la ausencia y en estos espectáculos no
hay ausencia. Yo no creo tampoco que la radio sea mágica. Hay algunas personas
que hacen interesantes programas y otras que no, los que son en todo caso
mágicos son los comunicadores que hacen radio. No creo que porque uno esté
ausente o la percepción sea incompleta, el oyente va a imaginar cosas geniales.
No creo en eso realmente.
-¿En serio lo dice? La radio lleva su programa a distintas
realidades y miles de personas más allá del público presente?
-La comunicación que se tiene en el teatro es una
comunicación muy distinta y es aquella que yo hago bien, después
subsidiariamente hay gente que lo está escuchando por radio percibe que está
pasando algo ahí. Lo mismo si usted me dice "conviene no ver una cosa” o
alguien dice "la radio es mágica porque yo me la imagino”, "yo estoy en mi casa
solo y me imagino las cosas”, bueno ese es un procedimiento en el que yo no
puedo hacer nada. Lo que tengo yo es algo que puedo experimentar de forma
vivencial si no, no existiría el teatro. Son maneras de comunicar, algunos
prefieren la radio, yo prefiero el teatro porque hay otra manera que yo domino
mucho mejor, la otra puede ser que me de muchos kilómetros, que me de una
multiplicación de la situación artística, pero aquellas de las que yo parto es
tener una comunicación más fuerte que es la de la presencia.
-¿Por qué en 30 años su programa lo hace siempre de noche?
-La noche produce una situación de atención superior, ahí sí
estamos hablando de radio cuando me refiero al horario. El oyente de la mañana
está demasiado ocupado, escucha por ráfagas, está preparándose para ir a
trabajar o compartiendo la radio con otras actividades, mientras que a la noche
el oyente es menos activo, está más atento, quieto en un lugar, quizá en la
cama incluso, tiene tiempo para escuchar razonamientos más desarrollados más complejos,
más largos. A las seis de la mañana o las diez, no soportaría.
-En relación al incidente del martes 28 de julio, en el que
terminó abruptamente la emisión de La venganza será terrible en Radio del Plata
porque no dejaron entrar a un oyente durante el programa ¿Qué pasó?
-No se trató solamente de un episodio aislado sino más bien
de una actitud de un personal de vigilancia con cierta cuestión de malos tratos
con la gente, no me parece bien en una emisora que presume de popular.
-¿Cuál es su opinión de los primeros meses del gobierno de
Macri?
-Mis opiniones políticas están más del lado de estados más
presentes, con inclusión, de gobiernos de otro tipo de orientación económica,
más keynesiano, más ampliación del mercado interno. Una orientación menos
liberal que ésta. Es una posición en relación al conflicto social clásico, en
ese sentido yo siempre me he inclinado por lo más participativo por parte de
los gobiernos. Este es un Gobierno liberal en donde se deja que actúen los
mercados. En lo que se refiere a los derechos ciudadanos, el choque que se ha
producido a partir de los tarifazos, etc, etc, más bien parece que los derechos
tienden a restringirse. Son elecciones que uno toma, y el Gobierno que acaba de
asumir tenía una orientación bien clara, no es una sorpresa. Quejarse ahora
como si uno hubiera sido traicionado por el señor Macri parece muy ridículo. El
Gobierno, de algún modo daba fuerte señales de lo que iba a hacer, así que no
hay grandes sorpresas.
-¿Qué piensa de las imitaciones/sátiras que le hacen al
Presidente?
-No tengo mucha predilección por el género de la imitación,
no forma parte de mis intereses. La verdad es que no sé que opinar. No conozco
bien lo que ha pasado. Como género la imitación a los políticos no me hace
mucha gracia. Esa es una impresión de siempre, no me atrae. Por otra parte,
juzgar la libertad que un gobierno otorga a su pueblo por el grado de
complacencia hacia las imitaciones, no me parece. Lo importante pasa por otra
parte.
-¿Qué balance hace de los 12 años de kirchnerismo?
-A mí me parece que es una época donde se han realizado
muchísimos avances y logros. Ahora nos estamos también encontrando con que ha
habido muchísimos actos de corrupción. De manera que quizá hay que separar una
cosa de la otra, y no desmerecer las políticas por verlas teñidas como
corruptas porque había funcionarios corruptos. Una cosa es la corruptela de los
funcionarios y otras las políticas que en sí no eran corruptas. Bien podemos
tomar esa herencia con beneficio de inventario, y si las políticas son buenas
bien podrían ser aplicadas en contextos más claros desde el punto de vista
ético.