Romina Malaspina es una de las más bellas herencias que nos
dejó la última emisión de Gran Hermano. La marplatense, que en la temporada de
verano fue parte de "La revista de Mar del Plata”, señala que para mudarse a
Buenos Aires tuvo que aceptar un trabajo muy lejos del glamour mediático.
"Empecé a trabajar en una inmobiliaria porque para estar acá
en Buenos Aires tengo que mantenerme", reveló, en diálogo con Espiando la Noche
por Radio LK.
"Para el medio, trabajo los fines de semana, y en la semana
no tenía nada que hacer”, agregó la joven.
Además, contó que "me tomo todo el tiempo transporte
público, y la gente me reconoce. Me piden fotos y autógrafos. La semana pasada
tuve una situación muy divertida: una chica me sacó fotos a escondidas, y le
salió el flash, ¡tres veces”.
Sobre su paso por el reality más famoso, Malaspina asegura
que "la fama no me mareó. Sé que soy una persona igual que todos. Hay muchos
que cometen el error de creerse que son más", y comentó que "de los chicos que
salieron de la casa conmigo, se agrandaron varios. No quiero nombrarlos, pero
son varios los que se confundieron y se le subió la fama a la cabeza".
Por otro lado, reconoció que la nueva emisión de GH "nos va
ayudar a estar más vigentes", aunque "tuvimos un año largo para mantenernos en
el medio, después depende de cada uno saber trascender o no".
Romina también subrayó que su representante es Moria Casán,
y en ese sentido está "muy contenta de ser respaldada por ella”. Y si bien
debutó en las tablas en el verano, la revista no es lo que más le gusta hacer.
"Me encantó hacer revista en el verano, pero prefiero hacer
comedia o ficción. No me veo como vedette, ahora quiero explotar otro tipo de
cosas. También me gustaría ser panelista", resumió.
Por último, se refirió a los rumores de romance con Agustin
Casanova, cantante de Márama, de quien dijo que "me lo cruce en un programa y
me pareció divino, pero como artista. No pasó nada con él. Armaron un mundo que
no existe. Solo me saque una foto".