Un rincón del cine

Pantalla gigante en el patio

El cineclub del IOPPS reúne a grupos heterogéneos de sanjuaninos desde las edades más avanzadas que rememoran los cines barriales, a los grupos de jóvenes cinéfilos con poco presupuesto. Galletas y coca son los condimentos especiales para ver los últimos títulos, cine independiente y también los grandes clásicos del cine.
miércoles, 04 de abril de 2012 · 08:17

Por Ernestina Muñoz
Canal 13 San Juan

Desde las 21, los martes y jueves, van llegando al Patio de La Lechuza. Los más austeros caen en bicicletas que dejan estacionadas en el pasillo. Con el cansancio del día en la espalda, los peregrinos buscan un asiento, se acomodan, abren una coca, unas galletas y esperan a que las luces se vayan, en paz. Pero no se trata del patio de casa, sino del fondo del IOPPS (Instituto de Opinión Pública y Proyectos Sociales) en Pedro Echagüe y Santiago del Estero. Allí acuden grupos de todas las edades y formaciones para ver cine del mejor. Insólitamente, hasta una hora antes de la función, empieza el arribo para tener la mejor posición y guardarle el lugar al amigo, señalizando con bultos las sillas plásticas. Así se van colmando los 200 puestos y hasta hay algunos que terminan en el piso, pero en primera fila, con tal de no perderse el film. Frente a ellos una lona y el retroproyector del instituto hacen magia.

La idea surgió en 1999 por iniciativa de Antonio De Tommaso en el salón chico del IOPPS. Con pocos elementos, casi todos existentes en las oficinas, recuperaron la antigua usanza del cineclub barrial. El “retro” es el utilizado en las conferencias y disertaciones que ocurren en las oficinas. Las películas salen de la frondosa videoteca de De Tommaso. El cine club funciona a modo de muestra, es decir se exhibe una sola vez la película y con entrada libre y gratuita. Con el calor propio del verano, el cine pasó al patio, con más capacidad y fresco natural. Aníbal “Kanibal” Molina es quien programa las funciones y las acompañan con pequeños textos con la sinopsis del film y los créditos, además de un anticipo de las próximas proyecciones. El atractivo es la posibilidad de ver gratis, y en la comodidad de un área parquizada, películas que difícilmente llegan al cine comercial, donde además del criterio hollywoodense, hay que pagar entrada. “A veces traen algunas películas buenas en los cines comerciales, pero la idea era traer las más desconocidas, pero de renombre en festivales. Me gusta mucho el de cine independiente de Sundance. Me guío por eso, por el de Cannes, la Berlinale, el de Venecia. Por ahí en el verano traemos algunas más taquilleras, pero porque tenemos más capacidad”, contó Molina.

El público es de lo más heterogéneo, desde jóvenes de secundario, estudiantes universitarios, profesionales de las ciencias sociales, músicos, diseñadores y hasta mujeres mayores amantes del cine confluyen para ver una buena peli con amigos.

“Kani” es también el organizador de otros eventos culturales que se desarrollan en el IOPPS como ferias de diseñadores de indumentaria locales, el Pechakucha donde los emprendedores sanjuaninos presentan su producción originalmente al público o bien las ferias de cultura japonesa. Así, el lugar se transformó en el epicentro de actividades que en otros escenarios difícilmente sean aceptados o promocionados.

Cuestión de capacidad

El Patio de la Lechuza debe su nombre a la bellísima escultura de hojalata que recibe a los asistentes a la entrada del patio. En ese espacio de césped caben 200 sillas de jardín. Incluso hubo películas en las que los asistentes terminaron sentados en el césped al punto de colmar la capacidad permitida por lo que tuvieron que cerrar las puertas para que deje de entrar gente.
En cambio, en el salón chico hay lugar para 80 asientos. El problema se presenta ahora con el cambio de estación porque el frío obliga a llevar el cineclub al interior.

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