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Durante el juicio en los tribunales de San Martín, en Mendoza, el muchacho quiso defenderse diciendo que era gay y que por eso se trataba de "juegos y chistes", tal como él los definió. "No tenían ningún interés sexual", agregó.
El caso ocurrió en 2010 en una sucursal de una conocida firma con locales en distintos puntos de la provincia.
"Pasaba por detrás y me tocaba la cola, otras veces los pechos, a veces me pellizcaba por debajo del mostrador sin que el cliente se diera cuenta e incluso, llegó a meterse al baño cuando yo estaba adentro", contó durante el juicio la víctima, de 32 años. Ella aseguró que esa situación se prolongó por casi tres años, hasta que no soportó más y lo denunció.
