Un curandero de 60 años y su mujer, madre de dos hijas de 9 y 13 años, fueron condenados a 19 y 20 años de prisión, respectivamente, por abusar de ambas menores en Entre Ríos, informaron hoy fuentes judiciales.
La condena fue aplicada por el Tribunal de Justicia de Gualeguaychú, integrado por Arturo Exequiel Dumón, Alicia Vivian y Mariano Martínez, en el juicio oral que se realizó por el delito de abuso sexual con acceso carnal reiterado en perjuicio de las dos hermanas.
En el fallo, el curandero Juan Carlos Flores fue condenado a 19 años de prisión efectiva tras ser encontrado autor material y responsable de los delitos de "abuso sexual simple y abuso sexual con acceso carnal reiterados" contra la hermana mayor y "abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual con acceso carnal reiterados" en perjuicio de la menor.
La madre de las chicas, identificada como A.E.R. (el nombre no se dio a conocer para resguardar a las menores) fue condenada a la pena de 20 años de prisión efectiva por ser considerada "cómplice primaria"
El tribunal entendió que estas figuras están agravadas "por la condición de ascendiente (de la madre) y por el aprovechamiento de la situación de convivencia preexistente con menores de 18 años de edad, delitos que concurren materialmente entre sí".
Las menores y sus abusadores residen en la localidad de Villa Paranacito, en el delta entrerriano, actualmente incomunicada por la inundación luego del corte de la ruta de acceso.
La investigación se inició luego de que una maestra de las menores observó un comportamiento raro en las niñas, que en ese entonces tenían 9 y 13 años de edad. Tras la intervención del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf), se radicó la denuncia pertinente ante la policía de Villa Paranacito, que trasladó el caso a la justicia de Gualeguayhú.
La fiscalía había solicitado 23 años de prisión para Flores y 24 años para la madre de las nenas; pero el tribunal les otorgó 19 y 20 años, respectivamente.
En el juicio se comprobó que la mujer llevaba a sus hijas al curandero, con quien tenía una relación sentimental para que sean "curadas" porque "estaban rebeldes". Flores comenzó su tratamiento con manoseos, que con el tiempo se convirtieron en abusos sexuales con acceso carnal.
Durante las audiencias declaró una asistente social que visitó la casa de la acusada en el marco de un programa de asistencia alimentaria. La asistente observó en la vivienda una caja de pastillas anticonceptivas y cuando le preguntó a la madre de las niñas por el medicamento, sabiendo que la mujer no tenía pareja, la respuesta fue que eran para que su hija mayor no quedara embarazada, lo que sorprendió a la visitante.
Fuente: Télam