Aunque muchos afirman que es imposible comer sano en la oficina ya que se prioriza la practicidad de la comida, pero estos estos consejos te van a demostrar lo contrario, según publica Diario Veloz.
Siempre pensando en mañana
La idea es que si hacés un plato, hagas el doble para guardar para el otro día. Si hacés una sopa por ejemplo, podrías hervir 3 o 4 kilos de verdura, luego lo fraccionás y lo metés al freezer. Cuando necesitás una porción la descongelás y listo.
Para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero
Llená tu cartera o mochila de frutas frescas y secas, eso evitará que piques durante el día cualquier tipo de galletitas, alfajores, facturas u otros snacks.
Termo
Podés llevarte un termo con bebidas frías como jugos o licuados o calientes como sopas. Con el pasar de las horas los nutrientes se pierden pero siempre es mejor que tomar una sopa instantánea o alguna gaseosa.
No al microondas
Si tenés la posibilidad de pedir que compren un electrodoméstico en tu oficina, sería mejor que pidas una licuadora antes que un microondas. Con la licuadora vas a poder preparar jugos, licuados y sopas muy nutritivas.
Aprender a elegir
Si tenés la posibilidad de ir a un restaurante es importante que aprendas a elegir bien tu menú: siempre hay ensaladas, cereales y legumbres.