Un millón y medio de pesos se alzaron delincuentes con sólo hacer unos llamados telefónicos confundiendo, haciéndose pasar por otras personas y terminar convenciendo a sus víctimas.
El trámite delictivo les habría llevado sólo un par de horas. Habrían bastado un par de llamadas telefónicas y, sin duda, un trabajo de inteligencia previo por la información que habrían manejado los delincuentes.
Un hombre de traje y portando un maletín llegó a la vivienda, llamó a la puerta y retiró la millonaria suma. Tal vez en una bolsa que hasta simulaba contener insignificantes compras domésticas.
El primer llamado se habría recibido pasado el mediodía y el dinero retirado antes de las 15. Un hombre que habría señalado ser un sobrino de la mujer que atendió le habría adelantado la necesidad de un trámite bancario.
Esa comunicación se habría interrumpido y la mujer hasta habría llamado a su sobrino, quien le habría negado ser quien había marcado. Al rato otra voz en el teléfono se habría hecho pasar por un amigo de su hijo y finalmente una mujer que se presentó como familiar de un gerente bancario.
Todos con el mismo mensaje: la conveniencia de entregar el dinero existente en casa por un cambio en la numeración de la serie y las inminentes modificaciones de billetes con la emisión de nuevos por 200 y 500 pesos, según trascendidos.
Una última comunicación habría advertido un cambio de planes y que un hombre -seguro con nombre y apellido falso- pasaría por la vivienda a retirar el dinero.
Y así fue. Bien vestido y maletín en mano sólo llamó a la puerta. En segundos se apoderó de una cifra que hasta los mismos delincuentes debió sorprender. Tal vez el resultado del esfuerzo familiar de toda una vida.
Fuente: Río Negro.