Daniel Zalazar fue imputado por femicidio, por homicidio simple en 2 hechos y por homicidio simple en grado de tentativa agravado por el vinculo y por alevosía. La acusación es por haber matado a su ex pereja, Claudia Arias, a otras dos mujeres, Marta Ortiz y Silda Díaz, e intentar matar a dos niños: a la bebé de 10 meses que era su hija y a un niño de 11 años.
Así lo confirmó el Ministerio Público Fiscal. La acusación formal es por "homicidio agravado por Inc. 12 en función del Inc. 1 del artículo 80 en concurso real; homicidio simple 2 hechos, con homicidio simple en grado de tentativa agravado por el vinculo y por alevosía en perjuicio de MA y homicidio simple en grado de tentativa agravado por alevosía en perjuicio de LG. Todos en concurso real", dice el comunicado oficial.
El acusado fue hasta la casa del barrio Trapiche temprano en la mañana para "hablar" con Claudia Arias, quien había sido su pareja. El hombre era el padre de la bebé que hoy lucha por su vida en el hospital Notti, víctima de la violencia del propio Zalazar. Pero él no había reconocido la paternidad y por eso la niña lleva el apellido de su madre.
Ahora Zalazar está detenido en la Comisaría Séptima de Godoy Cruz. El femicidio tiene como pena prisión o reclusión perpetua. Luego de la imputación Zalazar puede declarar o abstenerse. Antes de trasladarlo a una penitenciaría buscan hacerle curaciones por las heridas que tiene en una de sus manos. Las heridas podrían ser un indicio de un intento de defensa de alguna de las víctimas.
La historia
Según los testimonios recogidos en la zona por MDZ, nadie lo conocía a Zalazar en el barrio y no había datos sobre antecedentes de violencia del acusado. El hogar estaba a cargo de las tres mujeres que fueron asesinadas. "La bisabuela de los niños tenía muy buena relación con todos. Eran una familia tranquila. A Claudia la veía siempre cuando llevaba a la bebé a la guardería", contó una de las vecinas. La violencia del hecho genera estupor y hay indicios que apuntan a que "no era un loco". Uno de ellos es que, según la policía, habría intentado prender fuego la casa para borrar las pruebas.
Luego de haber ingresado a la casa y de una "charla" breve, el asesino comenzó con su ataque con un arma blanca. Uno de los hijos de Claudia se escondió en el baúl de un auto y llevó su celular. Allí llamó a su abuela materna y le avisó que "estaban todos muertos". Fue la mujer quien alertó al 911 sobre lo que pasaba. "No escuchamos nada. Ningún pedido de auxilio ni gritos. Estamos muy angustiados", contó otra vecina, que se alertó sobre lo que sucedía por las sirenas de la policía.
Zalazar es taekwondista y da clases a niños. En las redes sociales los padres de sus alumnos se mostraron asombrados e indignados.
Fuente: MDZ