Mató a una joven, le dio el pésame al padre y al otro día se entregó

Le dicen “El Buey” y está preso por el crimen de Melisa Tuffner. Antes de caer, participó en una marcha donde la familia pedía justicia.
viernes, 4 de septiembre de 2015 · 07:52
Se presentó por su cuenta en la comisaría de Glew. "Me comentaron que me buscan por el crimen de Melisa Tuffner”, les dijo a los policías. Los agentes se sorprendieron: hacía varios días que intentaban atraparlo. "Vengo a dar explicaciones”, aseguró. Unos minutos después, cuando lo sentaron frente a los investigadores del caso, volvió a descolocar a todos. "Voy a hablar cuando Dios me lo permita”, explicó. Fue lo último que declaró.

El protagonista de la insólita escena fue Oscar Sosa (34), conocido en el barrio como "El Buey”. Desde ese 17 de agosto está detenido, acusado de haber asesinado de una puñalada en la cabeza a Melisa. La joven de 22 años, estudiante de Psicología, fue atacada mientras caminaba por Glew, el 19 de julio. Los vecinos la encontraron tirada en la calle, ensangrentada. Primero la trasladaron a la UPA de Longchamps y luego al Hospital Sirio Libanés. Tres días después, cuando los médicos confirmaron que no había nada que hacer, su familia decidió donar los órganos.

Un mes más tarde, el 16 de agosto, "El Buey” –apodo que se ganó luego de que su mujer lo dejara por un amigo mientras él estuvo preso por robar un almacén del barrio– fue a darle el pésame a Marcelo, el papá de Melisa. "Me había sorprendido que no hubiera venido antes. Es un pibe al que siempre le di una mano. Todos sabíamos que los fines de semana andaba en cualquiera, pero después venía y decía que estaba intentando recuperarse. Que seguía el camino de Dios. Yo lo escuchaba, me quedaba media hora hablando con él. También se ponía a conversar con ‘Mell’. Ella le daba consejos. A veces le comprábamos unos sandwiches que vendía casa por casa y otras le dábamos plata para los cigarrillos”, cuenta Tuffner a Clarín.

Marcelo ya sabía que Sosa era el principal sospechoso. El mismo lo había reconocido en un video de la cámara de seguridad de una peluquería. La secuencia muestra a Melisa caminando por la calle Almafuerte al 300. Detrás de ella, se ve a un hombre que la persigue, a unos diez metros. Tiene dos características que lo vinculan con "El Buey”: una pequeña renguera en una pierna, provocada por un accidente de tránsito, y una incapacidad en una de sus manos.

La imagen se corta cuando los dos llegan a Gutiérrez. Los investigadores creen que ambos doblaron a la derecha. A una cuadra y media de ahí, "Mell” cayó al piso, con una herida mortal en la cabeza. Nunca llegó al centro cultural "Gringo Viejo”, donde la esperaban para un evento. Era su parada previa antes de ir a la cancha de Temperley, el club al que seguía a todas partes, para ver el partido con su familia.

Todo eso vio Marcelo antes de que el supuesto asesino de su hija se presentara en la puerta de su casa para darle el pésame. Incluso sabía que el sospechoso había estado en la primera marcha que la familia hizo para reclamar justicia. Ahí, a unos metros de ellos. Pero nada le hizo perder la cabeza. "Fue muy difícil. No lo pude mirar a los ojos. Tenía claro que no podía hacer una locura”, explica.

"El Buey” llegó en auto. El papá de Melisa estaba en la puerta. Tenía puesta una camiseta con la foto de su hija. "No puedo creer lo que pasó”, le dijo Sosa. Después le contó que estaba viviendo en un terreno tomado, a unas pocas cuadras de ahí. "La Policía me preguntó por vos. Dicen que les llegaron algunos comentarios. Te fueron a buscar, pero no te encontraron por ningún lado”, le respondió Tuffner antes de que se fuera.

Un día después, cerca de las 17, el sospechoso se presentó en la comisaría. Dijo que quería dar explicaciones, pero después se negó a declarar. La fiscal de la causa, Mabel Lois, pidió su detención y ordenó allanamientos. "Hace dos meses y medio, su pareja, con la que tiene dos hijos, lo echó por violento. Desde ese momento fue pasando por distintos lugares”, detalla una fuente de la causa.

Aunque la autopsia determinó que Melisa no fue víctima de una violación, la hipótesis de los investigadores es que el detenido intentó abusar de ella. "Tiene una causa abierta por querer violar a una sobrina en San Fernando. También aparecieron testimonios de chicas que aseguran que las acosó”, cuentan voceros del caso. "Estoy seguro de que la quiso atacar y que ella lo reconoció. Por eso la mató”, asegura Marcelo. Sabe que nunca dejará de imaginar ese momento.

 

Fuente: Clarín

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