El ex espía Antonio Stiuso faltó ayer a su cita a declarar ante la UFI AMIA porque "está fuera del país" y "teme por su vida".
La UFI librará hoy una orden de "comparendo compulsivo" para que, si estuviera en la Argentina y fuera hallado por efectivos policiales, lo lleven por la fuerza a brindar declaración testimonial. Por parte de Stiuso, no hubo explicación ante esa fiscalía por su ausencia, pero sí una declaración de su abogado, Santiago Blanco Bermúdez, a la agencia estadounidense de noticias Ap: "no está en el país, no está notificado de ese comparendo, pero en virtud de que tomó la decisión de permanecer fuera por motivos de seguridad no podrá presentarse, ni a las próximas citaciones", reflejó Tiempo Argentino.
El anuncio de la ausencia permanente generó una rápida respuesta de Aníbal Fernández. El jefe de Gabinete pronosticó que será la justicia la que "en algún momento tomará medidas adicionales que pueden incluir su captura internacional".
Según ordena la ley de Inteligencia, aunque no esté en actividad, Stiuso mantiene obligaciones con los organismos a los que perteneció. Y, en términos judiciales, es un ciudadano más. Cuando un testigo es citado a declarar y no comparece, el juez –o la fiscalía– está habilitado para ordenar su presentación por la fuerza pública. Y si se trata de un imputado, puede librar una orden de captura nacional e internacional para que sea detenido donde se lo encuentre. Stiuso tiene ambas condiciones: es testigo en la investigación por el atentado contra la AMIA, e imputado por supuesto contrabando de tecnología mediante el cobijo de la estructura de la ex SIDE.
Fernández subrayó que la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) "trabaja sobre todo lo que va encontrando y cada vez que se toca algún punto, sale pus, con lo cual en cada uno de esos casos se están haciendo las denuncias pertinentes y solicitando que (Stiuso) declare".
Pero Blanco Bermúdez denunció que el Estado "no lo protegió (al ex espía), en la medida que trascendió públicamente su imagen". Y subrayó que Stiuso "está amenazado desde hace varios años y lo ha sido de forma conjunta con el doctor Nisman".
El juez federal Luis Rodríguez tiene a su cargo la investigación por esas amenazas. El último movimiento de relevancia en el caso es el aporte de la ex mujer de Alberto Nisman, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, del ejemplar de Noticias con una foto del fiscal muerto con un punto negro sobre su frente, acaso como una alegoría de un disparo.
AUSENCIA REITERADA
La semana anterior Stiuso debió presentarse ante el titular de la AFI, Oscar Parrilli, y ayer había sido convocado por los nuevos responsables de la fiscalía por el atentado contra la AMIA, Sabrina Namer, Roberto Salum, Patricio Sabadini y Juan Murray.
En esa fiscalía aparecieron sorpresivamente en los últimos días nuevos documentos, privados y oficiales, sobre la actividad de Nisman. Murray contó que en una PC instalada en el que ahora es su despacho halló una carpeta compartida en una red informática interna, que sólo se activa por una clave a partir del encendido de las computadoras de las secretarias que trabajaban con Nisman.
En esas carpetas virtuales hay numerosos documentos relacionados, no sólo con las actividades oficiales de Nisman, también con sus planes personales, entre ellos el viaje que inició –e interrumpió– en enero pasado por Europa junto con Arroyo Salgado y las hijas de ambos.
Cuando la fiscal que investiga la muerte de Nisman, Viviana Fein, se enteró de la novedad, pidió un procedimiento para asegurar ese contenido. Ayer, la división Cibercrimen de la Policía Metropolitana realizó el operativo para secuestrar la documentación.
También ayer se realizó la inspección ocular al departamento que habitaba Nisman, en Puerto Madero, que marcó el paso inicial (y fundamental) del peritaje tecnológico ordenado por Fein y avalado por la jueza Fabiana Palmaghini.
De Luca: respaldo de 70 fiscales
Un grupo de 70 fiscales de todo el país emitieron un comunicado en el que respaldaron al fiscal de Casación Javier De Luca ante la oleada de críticas que le dirigió su par ante la Cámara, Germán Moldes. Destacaron su "entereza y valor" para soportar "las presiones psicológicas" que pretendían influir en su decisión de desechar la apelación de la denuncia del fiscal Alberto Nisman y sostuvieron que se trataba de un intento que respondía a "intereses espurios". "Con su dictamen honró su función y dio muestras de una verdadera independencia y libertad de pensamiento insobornable", afirmaron. Sin mencionarlo, acusaron a Moldes de "difamar y calumniar".
Fuente: Infonews