San Luis inauguró el año pasado la primera etapa de la obra de restauración de los Humedales, con la construcción de dos azudes (represas pequeñas) sobre el lecho del río Desaguadero, a través de las cuales hoy, ya se recuperaron 600 hectáreas de lagunas.
La obra permitió devolver a San Luis, y en especial a la Nación Huarpe, 7.000 hectáreas que había ganado la desertificación y la reconstrucción de los paisajes naturales, de toda la flora y fauna que existía originariamente.
El proceso incluyó la construcción de dos represas de aproximadamente 6 metros de altura en su parte más alta y una longitud de más de 750 metros, que permiten bajar la velocidad de las crecientes del río.
Esto, impide su erosión y las de sus márgenes, posibilitando que se produzca el progresivo embancamiento del agua, elevando así la cota del nivel del río, permitiendo que desborde y se formen nuevamente los humedales.
La medida, permite recuperar los humedales que son uno de los ecosistemas que más servicios ambientales prestan al ser humano, como secuestradores de carbono que equilibran los gases de efecto invernadero.
El proceso de recomposición fue una tarea que llevó más de dos décadas de trabajo, estudios y negociaciones con provincias vecinas.
El primer paso se dio en 1992 con la firma del Pacto Legislativo y Ambiental del Nuevo Cuyo, donde se logró, por primera vez, el compromiso de las provincias vecinas para proteger los bosques nativos y los humedales de Guanacache.
En 2007, San Luis declaró la zona como internacionalmente protegida por la convención "Ramsar” y en 2010, se firmó un convenio con la provincia de Mendoza para realizar estudios de impacto ambiental y de factibilidad.
En 2012, se llamó a licitación para la construcción de las primeras obras de restauración y a 20 años del Pacto del Nuevo Cuyo se renovó el compromiso asumido en 1992 y la Provincia adjudicó la construcción de los primeros dos azudes niveladores para iniciar la recomposición definitiva del sitio.
"Esta obra es importante no sólo por los beneficios que ya trae y que recién empiezan, sino porque necesitó de más de 20 años de negociaciones con las provincias vecinas, ya que se trata de obras que se realizan en el cauce de un río interjurisdiccional”, destacó la ministra de Medio Ambiente, Daiana Hissa.
"La desertificación es un fenómeno que avanza aceleradamente de manera viral, transformando las tierras productivas en desierto improductivo. Esto es algo que no podemos permitir en San Luis tras todos los esfuerzos que hizo la Provincia para sobreponerse a su clima semi-árido y ganar tierras productivas mediante grandes obras de infraestructura, como la construcción de embalses, diques y acueductos”, señaló la funcionaria.
Fuente: Télam