La juzgan por la explotar sexualmente a su hija menor

viernes, 20 de noviembre de 2015 · 18:18
La Fiscalía pidió 10 años de prisión para una madre que obligaba a prostituirse a su hija al igual que para su pareja, el dueño del cabaret de la ciudad de Sierra Grande donde se la explotaba. El juicio se realizó en Viedma pero la última audiencia será en Roca, ante el Tribunal Oral Federal, el próximo 1 de diciembre. 

Cuando la niña llegó desde Paraguay para estar con su mamá tenía 15 años. Pero en Sierra Grande sólo encontró "desprecio, desafecto e insensibilidad" de parte de quien debía protegerla. Así lo describió la fiscal federal en el juicio que se desarrolló en Viedma y sostuvo que la chica fue forzada a ejercer la prostitución en uno de los cabarets del concubino de su madre, quien a su vez era la regenteadora. 

Recalcó que el hombre "retuvo el documento de la niña" y que la víctima vivió en una habitación sin luz, gas, sanitario ni ventilación, donde dormía en un colchón en el piso, en el sector trasero de uno de sus locales. Diez años de prisión para cada uno pidió la fiscal general subrogante Graciela Degrange por el delito de "trata sexual de personas". Si los jueces del Tribunal Oral Federal Orlando Coscia, Alejandro Silva y Mario Márquez coinciden en su fallo con ese pedido, ésta sería la primera condena en el país de semejante monto de pena contra una madre que impulsó a su hija a ejercer la prostitución. 

El 1 de diciembre a las 14.00, en Roca, se escucharán las declaraciones finales de los imputados y los jueces pasarán a deliberar. Según publica hoy rionegro.com.ar, los hechos ocurrieron en una "whiskería" de Sierra Grande propiedad de J.P. y regenteada por S.C.E. (sus nombres se reservan para resguardar la identidad de la víctima). Ambos están procesados desde entonces y estuvieron detenidos un año y medio al principio de la investigación, iniciada por el entonces juez penal provincial de Viedma Carlos Reussi y el fiscal Marcelo Álvarez, a raíz de una denuncia anónima. 

Los abogados de los imputados -el defensor oficial federal Fernando Ovalle y el particular Manuel Maza- pidieron las respectivas absoluciones alegando falta de pruebas y, en su defecto, condenas de ejecución condicional. Coincidieron en señalar que la niña "pidió a su mamá" que la trajera a la Argentina y que no quedó demostrado que haya ejercido la prostitución, teniendo en cuenta testimonios como los de las mujeres que trabajan como alternadoras en el local. Maza sostuvo que para configurarse la prostitución "que se requiere la habitualidad y un número indeterminado de personas", es decir clientes. Además los defensores cuestionaron la investigación policial del hecho, calificando de "mentiroso" al comisario que llevó el caso y afirmando que "no fue agente investigador sino consumidor" en el cabaret. 

Ovalle llegó a sostener que los imputados admitieron que en las dos whiskerías "había chicas que ejercían la prostitución, lo que cobraban y dónde" y que esta causa se inició por "una denuncia mal intencionada por rivalidad con J.P. y con la que se logró sacarlo de la actividad nocturna". 

En cambio la fiscal Degrange no sólo destacó la actuación policial sino que consideró acreditado que la niña ejerció la prostitución bajo la presión de su propia madre y pidió diez años de prisión para ambos, aclarando que es la pena mínima fijada por la ley para el concurso de los delitos de promoción y facilitación de la prostitución y de explotación sexual agravado por el vínculo, la convivencia y la edad de la víctima.

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