En Buenos Aires hay entre 5 y 7 chicas violadas por domingo

Lo afirmó María Leuzzi, titular de AVIVI, tras referirse al caso ocurrido en Caballito. Dijo que en la Provincia hay al menos un abuso sexual por día.
jueves, 12 de noviembre de 2015 · 17:52
El caso de la adolescente de 18 años que fue interceptada, atada y violada en el garaje de un edificio en Caballito reabrió el debate sobre cuán efectivas son las medidas que se implementan en la Ciudad y en Provincia en materia de prevención. La realidad es que las violaciones aumentan y las cifras ya son alarmantes. Al respecto, la titular de AVIVI, María Leuzzi, reveló que todos los domingos hay entre 5 y 7 jóvenes abusadas sexualmente en la Ciudad, mientras que en el Conurbano se conoce al menos un caso de abuso sexual por día.

La crítica situación ya había sido adelantada por Leuzzi en varias entrevistas con Infobae, en las que advirtió que hace falta reformar el Código Penal y endurecer las condenas de los abusadores sexuales, así como también intensificar la Policía en las calles y los monitoreos de las cámaras de seguridad que se instalan en la vía pública. En sintonía con lo anterior, la mujer explicó hoy en diálogo con Adrián Noriega en "Prendidos a la Radio" (AM 950) que ningún familiar de la víctima de Caballito se comunicó con ella, aunque dijo estar a disposición de lo que necesiten.

Leuzzi se mostró enojada ante la falta de medidas gubernamentales para frenar los delitos sexuales. "De nada sirven las cámaras de seguridad si no son monitoreadas. Si hubiera alguien sentado con cinco pantallas mirando lo que sucede, se percataría de la situación y avisaría al 911 si una joven es abordada por un individuo de manera sospechosa. En cambio, ahora los violadores tienen todo el tiempo de mundo para violar y luego fugarse", se quejó.

Al ser consultada por las cifras que maneja su ONG, la mujer informó que los domingos después de las 10 de la mañana son los días en los que más llamados de víctimas recibe. Sobre eso, explicó que es porque no suele haber gente en la calle y es cuando las jóvenes salen de bailar. "Contabilizamos entre 5 y 7 casos de abuso por fin de semana. En la provincia de Buenos Aires hay una todos los días".

Como parte de su propuesta para evitar y reducir los delitos sexuales en la vía pública, Leuzzi sugirió: "Yo digo que debe haber un centro de monitoreo porque a mí no me sirve que filmen al violador después de que ocurrió el hecho. En el caso de esta chica, la situación sospechosa se produjo antes de la consumación del hecho, tres o cuatro cuadras antes que fue lo que la siguió. ¿Por qué siempre tenemos que pensar que no se puede? Si todo se puede. Ponen una cámara que filma que te llevaron, que muestra a un tipo que abusó de vos hace media hora y que pasó por tal esquina. ¿Y, de qué sirve?", se preguntó.

La mujer aseveró que de nada sirve un registro de violadores o banco de huellas genéticas si los abusadores ingresan a esas listas una vez que tienen una sentencia firme. "Sabemos que tienen derecho a apelar y son lo que duran las instancias de apelaciones, el tipo ya cumplió tres cuartos de la pena y, por buen comportamiento, sale en libertad", alertó, tras aclarar que los violadores no son tratables y siempre reinciden.

"No nos permiten tener la Ley Megan que en EEUU exige a las autoridades policiales hacer pública la información sobre los agresores sexuales con nombre y apellido, foto, dirección, día de encarcelamiento y tipo de delito, además de que una vez liberado el delincuente se difunde el barrio donde esa persona va a vivir a modo de alertar a los vecinos sobre la peligrosidad y presencia en el lugar del violador. Acá no lo aplican en ningún estado, si total la víctima se arregla con la familia que es la que lucha para ayudarla, sacarla adelante, reinsertarla en la sociedad, sin que el Estado se haga cargo de absolutamente nada", comentó indignada.

Candela, la hija de Leuzzi, fue brutalmente golpeada y abusada sexualmente en 2001 cuando volvía de la facultad, hecho que impulsó a su madre a fundar AVIVI, la única ONG del país que se ocupa de asistir a las víctimas de violaciones a través del seguimiento penal, sanitario y psicológico. "Cuando violaron a mi hija descubrí que había muchas cosas que no se habían hecho en la materia. Hice valer los derechos de mi hija y, de hecho, pudimos detener al violador que había cometido 75 ataques sexuales. Hoy está en el Penal N° 9 de La Plata con un pedido de salidas transitorias. Ya cuenta con todos los beneficios como para salir en libertad", lamentó.

Fuente: Infobae

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