Con el cántico “que no se ofendan en Marcos Paz, pornografía es defender a Etchecolatz”, y una bandera con el lema “Hubo 30 mil violaciones a la libertad de expresión. Este juicio es un papelón”, manifestantes y periodistas acompañaron a la directora de Barcelona, Ingrid Beck, al Juzgado Civil 108 de Capital Federal, donde el último 22 de octubre se llevó a cabo la primera audiencia del juicio civil que le inició la apologista del genocidio Cecilia Pando a la revista, a raíz de una sátira que hizo la publicación sobre una protesta en la que Pando apoyó a los represores.
La audiencia de conciliación convocada por la Justicia fracasó y continuará en una segunda instancia el 5 de noviembre. Como testigos acudieron Mariano Lucano –codirector de Barcelona– y María Inés Lamolla de Plá, amiga de Pando y esposa del ex represor Carlos Esteban Plá, condenado a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad. La presidenta de la denominada “Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de la Argentina” pretende cobrar 80 mil pesos en concepto de “daño moral” por la contratapa que la revista publicó en agosto de 2010 donde se ve un fotomontaje de su rostro junto a las siglas S/M –por sadomasoquista–, el título “Las chicas quieren guerra antisubversiva” y frases como “Apropiate de esta bebota” o “Cadenas, humillación y golpes de Estado”. La publicación hacía referencia al día en que Pando se encadenó frente al Ministerio de Defensa para expresar su apoyo a los represores condenados por delitos de lesa humanidad.
Pando calificó la contratapa de “pornográfica” y pidió a la Justicia que analice el reclamo teniendo en cuenta su estilo de vida, de familia numerosa y costumbres cristianas.
“Creo que hemos publicado fotomontajes de casi todas las figuras públicas de la política, del espectáculo, del deporte y no recibimos ni un solo reclamo de ninguna naturaleza, salvo este”, dijo Beck, y reflexionó que el juicio “abre una puerta interesante para discutir la libertad de expresión y los alcances de la sátira” y resaltó que “lo que se diga ahí y lo que evalúen los jueces puede sentar precedente y jurisprudencia para otras publicaciones”.
En su tapa, Barcelona aclara que se trata de “una obra de ficción” y que “no toda la información ha sido debidamente chequeada”, por lo que se espera que la Justicia falle a favor de la publicación.