Un policía mendocino, que reviste en Guaymallén, fue protagonista de un acto insólito.
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SUSCRIBITEUn policía mendocino, que reviste en Guaymallén, fue protagonista de un acto insólito.
Por razones de seguridad, guardó su arma reglamentaria en elhorno de la cocina de su casa. A las pocas horas, decidió cocinar usando el horno, ¡pero se olvidó que había guardado el arma!
Fue la esposa del agente, también policía, la que al rato sintió un olor fuerte, y advirtió que su esposo había dejado la Taurus PT 609 Pro con dos cargadores y 24 municiones en el horno. Entonces retiró el arma y la colocó en el freezer, como si se tratara del cuento del loro (“¡qué tiempo loco!”).
Ya era tarde. La pistola estaba inutilizable. Al informarle el hecho a la superioridad comenzó un sumario que terminará, aseguran fuentes policiales, con alguna suspensión para el agente y las costas de reparación de la pistola.
