Un joven de la provincia de Córdoba irá a juicio acusado de haber creado imágenes falsas con inteligencia artificial utilizando los rostros de compañeras de colegio menores de edad, para luego publicarlas en un sitio web para adultos. La causa marca un antecedente relevante al encuadrar este tipo de prácticas dentro del delito de lesiones graves agravadas por mediar violencia de género.
La decisión fue confirmada por la Cámara de Acusación, que avaló la elevación a juicio del imputado tras considerar que su accionar tuvo consecuencias concretas en la salud psíquica de las víctimas.
Según consta en la resolución, el joven no solo manipuló imágenes para simular escenas de contenido sexual explícito, sino que además identificó a las adolescentes con nombre y apellido y agregó enlaces directos a sus perfiles de redes sociales. Esto derivó en una exposición masiva que provocó que las víctimas recibieran solicitudes de contacto y visitas de desconocidos.
El tribunal —integrado por Patricia Alejandra Farías, Maximiliano Octavio Davies y Carlos Alberto Salazar— entendió que el impacto de estas acciones excede lo simbólico. En ese sentido, subrayó que el daño psicológico, incluso sin agresión física, puede ser considerado una lesión penalmente relevante.
En su voto, Farías remarcó que trastornos como ansiedad persistente, estrés postraumático, dificultades de adaptación y aislamiento social constituyen afectaciones graves, especialmente al tratarse de menores de edad en pleno proceso de desarrollo.
La resolución también pone el foco en el contexto digital en el que se produjo el hecho. Los camaristas consideraron que se trató de un caso de violencia digital y simbólica, ya que la difusión de las imágenes se dio en entornos virtuales que amplifican el alcance del daño y refuerzan estereotipos de género.
Además, señalaron que no es necesario que exista un vínculo directo entre agresor y víctimas para que se configure la violencia, ya que el impacto se produce a nivel social y cultural.
El fallo advierte sobre el crecimiento de este tipo de conductas, en las que herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial son utilizadas para vulnerar la intimidad y la dignidad de las mujeres, especialmente en entornos digitales.