En la marcha contra la reforma laboral, la CGT amenazó con un paro general si trataban y aprobaban el proyecto en el Senado
La movilización tuvo lugar mientras el proyecto de modernización laboral avanza en el Senado, con una fuerte presencia sindical en la Plaza de Mayo. Durante la tarde de este jueves se vio un amplio operativo de seguridad y un clima de tensión entre el Gobierno y las centrales obreras por los cambios propuestos en la legislación laboral. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, estuvo presente.
La Confederación General del Trabajo (CGT) encabezó este jueves una masiva movilización a la Plaza de Mayo en rechazo al proyecto de “Modernización Laboral” impulsado por el gobierno de Javier Milei y advirtió que podría convocar a un paro general si la iniciativa es aprobada por el Senado. La concentración comenzó formalmente a las 15, aunque desde el mediodía distintos gremios, organizaciones sociales y sectores políticos ya se encontraban en la zona.
La convocatoria fue definida por el Consejo Directivo de la CGT y contó con el acompañamiento de la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma. Se trata de la cuarta acción callejera del movimiento obrero contra la Casa Rosada, pero la primera que se realiza en el marco del tratamiento legislativo de una reforma que propone cambios estructurales en la Ley de Contrato de Trabajo y en otras normas que regulan las relaciones laborales individuales y colectivas.
La movilización se dio con la adhesión de sectores de la oposición, entre ellos el gobernador bonaerense Axel Kicillof. La movilización se dio con la adhesión de sectores de la oposición, entre ellos el gobernador bonaerense Axel Kicillof.
Si bien el Ejecutivo introdujo modificaciones al texto original y eliminó algunos artículos cuestionados tras negociaciones con la central sindical, la CGT mantiene su rechazo al proyecto. Entre los principales puntos objetados se encuentran las restricciones al derecho de huelga, la prioridad de los convenios por empresa sobre los sectoriales, la limitación de la ultraactividad de los convenios colectivos y la flexibilización de derechos individuales, como la reducción del costo de las indemnizaciones por despido y la implementación del banco de horas para extender la jornada laboral. También cuestionan cambios en aspectos salariales y la derogación de estatutos sectoriales.
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En la Plaza de Mayo se montó un escenario desde el cual distintos dirigentes sindicales expresaron la postura del movimiento obrero, mientras que en simultáneo el proyecto era debatido en el Senado. La presidenta del plenario de las comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Presupuesto y Hacienda, Patricia Bullrich, abrió a las 9 la segunda jornada de exposiciones, que se extendió hasta pasado el mediodía.
La movilización se desarrolló bajo un amplio operativo de seguridad con más de 1.500 efectivos desplegados en la zona, que incluyó vallados y restricciones en los accesos a la Casa Rosada. Desde el Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva, se informó que la instrucción fue evitar enfrentamientos y garantizar el carácter pacífico de la protesta, aunque se activó un sistema de alerta temprana ante la posibilidad de incidentes durante la desconcentración.
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El presidente Javier Milei siguió la jornada desde su despacho en Casa Rosada, adonde se trasladó por la tarde. Funcionarios del Ejecutivo minimizaron el impacto político de la protesta y señalaron que la fecha elegida no coincidió con una sesión legislativa. En paralelo, miembros del Gabinete y referentes de La Libertad Avanza mantuvieron reuniones internas para evaluar el escenario político, en un contexto marcado por recientes dificultades del oficialismo en la Cámara de Diputados.