En una nueva y severa escalada de las hostilidades, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este viernes que el Comando Central ejecutó uno de los bombardeos "más poderosos" en la historia de Oriente Medio. El ataque tuvo como objetivo la isla de Kharg (también conocida como Jarg), descrita por el mandatario como la "joya de la corona" de la República Islámica y el centro neurálgico de su industria petrolera.
Según las declaraciones del presidente a través de su red social, Truth Social, las fuerzas estadounidenses "aniquilaron por completo todos los objetivos militares" en la isla, la cual se encuentra a unos 25 kilómetros de la costa iraní y es responsable del despacho del 90% del crudo que el país exporta al mundo. A pesar de la magnitud del ataque, Trump precisó que, por "razones de decencia", optó por no destruir la infraestructura petrolera en esta ocasión, dejando intactos los tanques de almacenamiento y las terminales de carga.
Sin embargo, esta decisión no es definitiva. El mandatario advirtió que reconsiderará inmediatamente el bombardeo de las instalaciones energéticas si Irán o cualquier otro actor interfiere con el paso "libre y seguro" de los barcos a través del estrecho de Ormuz. Trump enfatizó que Irán no tiene capacidad para defenderse de la "fuerza más letal" del mundo y exigió a las fuerzas armadas iraníes deponer las armas para "salvar lo que queda de su país".
El impacto económico del conflicto ya se hace sentir con fuerza. Desde el inicio de la ofensiva el pasado 28 de febrero, el precio del petróleo se ha disparado un 40%, con el barril de Brent rondando los cien dólares. Expertos señalan que la destrucción total de la terminal de Kharg podría elevar el costo del barril por encima de los 150 dólares, razón por la cual el Pentágono —que ya ha golpeado más de 5,000 objetivos en territorio iraní— había evitado atacar este punto vital hasta ahora.
La situación en la región sigue siendo crítica. Mientras el Departamento de Estado ofrece una recompensa de diez millones de dólares por información que lleve a la captura del nuevo líder iraní, Mojtaba Jameneí, el Pentágono ha ordenado el envío de un nuevo contingente de barcos anfibios y miles de infantes de Marina. Trump concluyó asegurando que los buques de guerra estadounidenses comenzarán "muy pronto" a escoltar barcos mercantes en el estrecho de Ormuz, reafirmando que la guerra continuará el tiempo que sea necesario.