Zhimin Qian, una ciudadana china que evadió a las autoridades durante años, fue condenada por un tribunal británico a 11 años y ocho meses de prisión por ser la "artífice" de un fraude de inversión masivo y un lavado de dinero de magnitud "sin precedentes".
La condena, emitida en el Tribunal de la Corona de Southwark, llega tras una compleja investigación internacional que resultó en lo que se cree es la mayor incautación de criptomonedas del mundo. La Policía Metropolitana de Londres logró recuperar 61.000 bitcoins, cuyo valor actual supera los US$6.400 millones.
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La arquitecta del engaño y la "Diosa de la Riqueza"
Entre 2014 y 2017, Zhimin Qian (quien también usaba el nombre de Yadi Zhang) lideró una estafa a gran escala en China. Su empresa engañó a más de 128.000 víctimas, recaudando 40.000 millones de renminbi, equivalentes a unos US$5.600 millones.
Qian afirmaba que los fondos se usarían para desarrollar productos sanitarios de alta tecnología y minar criptomonedas. En realidad, la policía determinó que malversó los fondos y los almacenó en bitcoins.
Los inversores, muchos de ellos personas de entre 50 y 75 años, que incluyeron empresarios y empleados bancarios, conocían poco de Qian, a quien se le describía como "la diosa de la riqueza".
Al dictar la sentencia, la jueza Sally-Ann Hales KC subrayó la naturaleza del delito, indicándole a Qian que ella fue "la artífice de este delito desde su inicio hasta su conclusión", y que su único motivo fue la "pura codicia".
Escape, lujo y planes monárquicos
Cuando la policía china inició una investigación en 2017, Qian huyó. Evadió la justicia por cinco años, escapando en motocicleta hacia la frontera con Myanmar y viajando por el sudeste asiático y Europa utilizando documentos falsos.
En septiembre de 2017, entró en Reino Unido con un pasaporte falso y comenzó a blanquear el dinero robado. Para financiar un lujoso estilo de vida —incluyendo una mansión en Hampstead Heath con un alquiler mensual superior a 17.000 libras esterlinas (US$22.700)—, necesitaba convertir sus bitcoins.
Se presentó como una rica heredera de antigüedades y diamantes, y contrató a una asistente personal, Jian Wen, para cambiar las criptomonedas por propiedades y efectivo. Según la fiscalía, Qian llevaba una vida de lujo alquilando mansiones y planeaba incluso convertirse en la monarca de una nación autoproclamada, "Liberland".
La red de blanqueo y las condenas adicionales
Para evadir a las autoridades, Qian reclutó a varias personas.
Jian Wen, su asistente y exempleada de un restaurante de comida para llevar, fue condenada el año pasado a seis años y ocho meses de prisión por ayudar a lavar las ganancias de la estafa. Wen blanqueó el dinero y pasó de vivir en un apartamento encima de un restaurante a una "multimillonaria casa alquilada" en el norte de Londres, y compró propiedades en Dubái valoradas en más de US$672.183.
Seng Hok Ling, un ciudadano malasio, también se declaró culpable de participar en un acuerdo de lavado de activos. Fue sentenciado a 4 años y 11 meses de prisión por comerciar con criptomonedas en nombre de Qian.
El caso de Qian ilustra la magnitud de los ingresos delictivos movidos a través de criptomonedas. Will Lyne, jefe de delitos económicos de la Policía Metropolitana, señaló que aunque el crimen organizado utiliza las criptomonedas para "mover, ocultar e invertir las ganancias de delitos graves, cada transacción deja un rastro".
Tras declararse culpable de adquirir y poseer las criptomonedas ilegalmente, el abogado de Qian, Roger Sahota, expresó que la mujer espera "tranquilizar a los inversores". El marcado aumento en el valor de las criptomonedas confiscadas ha generado esperanzas de que existan "fondos más que suficientes disponibles para compensar sus pérdidas". Las autoridades británicas están trabajando para devolver los bitcoins a los inversionistas estafados.