Tendencia peligrosa: los sanjuaninos se endeudan para pagar otras deudas
Un sondeo de TIEMPO DE SAN JUAN revela que el principal motivo para pedir créditos es saldar compromisos previos. También para la compra de alimentos. La tendencia coincide con un fuerte salto en la morosidad nacional. Los tips de la economista sanjuanina Lucila Avelín para los morosos.
Una reveladora encuesta de TIEMPO DE SAN JUAN entre sus lectores muestra una preocupante realidad económica en la provincia. La tendencia indica que el endeudamiento en San Juan ya no se usa mayoritariamente para inversiones o bienes durables, sino como un mecanismo de supervivencia financiera. Según los resultados del relevamiento, el motivo más votado por los participantes para solicitar créditos en el último año fue, precisamente, el pago de otras deudas, alcanzando un 26,8% con 1.764 votos. Es decir, el sanjuanino se endeuda para pagar deudas.
En un segundo escalón del sondeo quedó la no menos alarmante respuesta de que con un crédito se compran alimentos, que representó el 24,3% de las respuestas con 1.601 votos. El resto de los resultados muestra una dispersión entre otras necesidades básicas y urgencias: el pago de servicios acumuló el 17,7% de las menciones, seguido por las emergencias con un 15,8% y, finalmente, los gastos médicos con un 15,5%. El análisis de estas cifras sugiere que más de una cuarta parte de los encuestados se encuentra atrapada en una calesita financiera donde se toma deuda nueva para intentar cancelar compromisos previos que ya no pueden afrontar con sus ingresos habituales.
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Esta situación sanjuanina no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un contexto nacional de marcado deterioro en la capacidad de pago de los hogares. Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la morosidad de las familias argentinas se triplicó en apenas un año. Mientras que a fines de 2024 la irregularidad en los préstamos a hogares era del 2,5%, para diciembre de 2025 este indicador escaló hasta el 9,3%. Este incremento en el segmento de particulares fue el motor que elevó la mora del sistema financiero total al 5,5%, evidenciando que las familias sufren las dificultades de cumplimiento mucho más que las empresas, cuya irregularidad se situó apenas en un 2,5%.
El impacto en los hogares
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La economista sanjuanina Lucila Avelín, consultada por TIEMPO DE SAN JUAN, analizó este fenómeno y explicó que la caída del salario real implica una reducción directa en la capacidad de consumo, lo que empuja a las familias a financiar gastos corrientes, como alimentos o servicios, mediante tarjetas de crédito o préstamos personales. Al respecto, la especialista señaló que “esto puede solucionar la necesidad en el corto plazo, pero crea inconvenientes financieros a futuro si no se genera el ingreso suficiente como para hacer frente a esa deuda sumada a los gastos mensuales”.
Avelín advirtió que cuando una familia no logra aumentar sus ingresos para cubrir los costos mensuales y saldar la deuda tomada, comienza a pagar los mínimos de las tarjetas de crédito, provocando que el pasivo se incremente de forma exponencial por las elevadas tasas de refinanciación. Según su visión, esto genera un círculo complejo que se inicia con la falta de liquidez, sigue con el uso de préstamos que aumentan las cuotas mensuales, lo que deja menos ingreso disponible y obliga a tomar más crédito para cubrir gastos hasta derivar en la mora.
Para intentar romper esta dinámica, la economista dio consejos fundamentales para el manejo de las finanzas domésticas. “Si bien no es un círculo fácil de romper, lo primero es revisar y ajustar todos los gastos. Llevar un registro es clave para detectar 'gastos hormiga' que muchas veces no se tienen en cuenta, pero que sumados a fin de mes pueden ser significativos. Luego, intentar cancelar primero las deudas que tengan mayor tasa de interés o las que tengan una cuota más alta, para poder liberar flujo de ingresos que permita hacer frente a los costos mensuales. En caso de darse una baja en las tasas de mercado, una buena opción es tomar deuda más barata para cancelar deuda más costosa”, concluyó Avelín.