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“Cada vez aparece más la tendencia de compartir el plato y llevarse las sobras, antes esto no pasaba pero hoy en día te piden para llevar hasta el vino si es que sobra”, afirma Marcelo González, secretario de la Cámara de Gastronómicos y Hoteleros de San Juan. El empresario analizó con preocupación esta tendencia que cada vez se repite con más frecuencia entre quienes tienen que abaratar los costos, incluso a hora de darse un gustito.
“El promedio de gasto de una pareja cuando sale a cenar es de $500 porque ahora te comparten todo. La entrada, el plato principal y la bebida por supuesto. Antes no se hacía esto, pero desde el año pasado se empezó a dar el hecho de compartir un plato entre dos. Y es lógico, la gente busca medir más el consumo”, sostiene González.
Estas tendencias se empiezan dar con más frecuencia entre los sanjuaninos que no sienten compromisos a la hora de pedir las sobras de la cena. Un mozo que trabaja en una reconocida lomoteca opina que “antes la gente tenía un poco de vergüenza para pedir que le envuelvan medio lomo, ahora no la dudan". "También empezaron a darse más los cupones con descuentos”, sostiene otro de los empleados gastronómicos en relación a este nuevo mecanismo que aparece en catálogos de revistas, páginas web y aplicaciones que ofrecen descuentos.
Ahorrar es el objetivo, y algunos ya encontraron la forma para darse un gustito fuera de la casa. Ante este panorama desde la Cámara de Gastronómicos sostienen que “en general no hay más movimiento que el año pasado y el 2019 aparece con incertidumbre para nosotros, los que trabajamos de la gastronomía. Es más, hemos tratado de mantener los puestos de trabajo con el personal justo, pero no estamos tomando más gente en un rubro que de por sí siempre ofrece laburo a la gente”.
El costo asociado con los restaurantes hace que salir a cenar sea un lujo para pocos más que para el común de la gente. Esto puede ser costoso, sobre todo para las familias más grandes que se les hace difícil encajar en su presupuesto las actividades recreativas, gastronómicas y de ocio.
La crisis económica que atraviesa el país ha influido en todos los ámbitos de la vida, y es aquí donde empiezan a aparecer nuevas formas de consumo y en algunos casos, se agudiza la inteligencia para no perder los estilos de vida.
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