Fue la justicia la que abrió el juego más delicado de la
política argentina, y lo hizo desde la supuesta inocencia de no conocer el alcance
su decisión. La Corte pegó el sacudón con la consistencia de cosa juzgada y sin
tribunal de alzada para apelar. Fue una jugada extraña: lo anunció el primer
día hábil posterior al triunfo de Macri como presidente con el voto de tres de
sus integrantes ocasionales. Lo de ocasional va porque el máximo tribunal está
integrado hasta el jueves próximo por 4 miembros, pero aprueba con 3 porque su
constitución legal es de 5. De esos 4, Fayt anunció su renuncia desde el 10 de
diciembre y en la última semana firmó un fallo crucial junto a Lorenzetti y
Maqueda, en un voto que fue determinante porque Highton de Nolasco no puso su
firma. Claramente, no fue un fallo inocente, ni el momento casual.
Más allá de los aromas o los olfatos –y las lecturas que
puedan desprenderse de eso- la decisión abrió una catarata secuencial de
medidas posteriores que puede terminar beneficiando a San Juan por el grifo de
fondos que llegará y antes eran retenidos por la Anses, pero que puede terminar
en un debate a fondo de un nuevo sistema de coparticipación federal. Que es lo
que la provincia deberá evitar, por los motivos que se explicarán.
Pero primero habrá que ver cómo quedará la caja provincial
entre tanto pasamanos. La primera ecuación resultará claramente a favor, por
cifras que nadie se hubiera atrevido a soñar: $3.051 millones automáticos por
15 % que se retenía para ANSES, unos $2.586 millones; más el 1,9 % que iba a
AFIP, $465 millones, unas 5 grillas salariales completas de la provincia. En el
corto plazo, asunción de Macri mediante, el optimismo debería ser sujetado a
rienda corta. Veamos.
La suma millonaria deriva del propio fallo de los supremos,
que consideraron inconstitucional el descuento del 15% de los impuestos
coparticipables que corresponden a las provincias para destinarlos al ANSES, a
partir de 2006. Es una medida que se tomó en el año 1992 para compensar el
desfinanciamiento de la caja de jubilaciones como consecuencia de la creación
del sistema de AFJP, que aspiraba los aportes de los activos mientras los pagos
a los pasivos los seguía haciendo el Estado. Ese desequilibrio motivó el
manotazo, luego consagrado en ley en el 2006, de allí el reclamo de tres
provincias (Córdoba, Santa Fe y San Luis) que la Corte terminó ahora convalidando.
Pero resulta que después de semejante fallo, se inició una
semana de vértigo. Porque la decisión judicial habilita dos consecuencias: que
la Nación deje de retener el 15% considerado inconstitucional por la Corte y ya
como sentencia firme e inapelable, y que cada provincia reclame el retroactivo
que le corresponde por la mala liquidación de 10 años, desde el 2006 que es el
plazo que fija el fallo. Aunque ahora el fiscal de Estado sanjuanino Guillermo
De Sanctis calculó que la mitad de ese término está vencido según el Código
Civil, ya que corresponde –y reclamará San Juan- es el retroactivo de la mitad
de ese término.
Vamos por lo primero, el descuento de este año. Porque
conocida la sentencia, CFK decidió emitir un DNU inspirado en la igualdad de
las provincias y ordenando la devolución del aporte mal retenido a lo largo del
año. Son 57.700 millones descontados en 2015, de los cuales corresponden esos
$2.500 a San Juan por índice coparticipable. Lo establece el DNU firmado por la
presidenta que decidió además que ese agujero en la caja de jubilaciones sea
cubierto por aportes del tesoro (Rentas), para que el próximo aumento a
jubilados no caiga porque se realiza teniendo en cuenta la recaudación del
ANSES.
Ahora, ese decreto establece una carrera contra el tiempo.
Como todos los DNU, debe ser aprobado en los siguientes 10 días hábiles por el
Congreso, que en el medio cambiará de color pero seguirá dominado por el FpV.
Además, a cualquier legislador de cualquier color le costará ir contra el
interés de su provincia, además de una decisión de la Corte. Lo que quedará
pendiente es si la ejecución de ese pago de esa suma se realizará antes de la
asunción de Macri, porque el flamante presidente ya se quejó por el DNU de su
antecesora y no se descarta que pretenda revertirlo. Si lo hace, puede utilizar
de igual manera un DNU, aunque lo tendrá que refrendar luego en el Congreso.
Como puede advertirse, sin considerar siquiera el
retroactivo, se trata de una suma que cambia de raíz la ecuación económica de
las provincias, que no la calcularon en sus presupuestos y que incluso no
tienen la certeza de cobrarlo. Pero que también pone en aprietos a la Nación
que deberá tapar el hueco con cesión de impuestos, actualmente imputados a otro
sector. O recortar el alcance de las asignaciones del ANSES.
Por el retroactivo no hay datos firmes sino muchos matices y
un claro cruce de deudas con acreencias que muy posiblemente resulten
compensadas. El economista Roberto Quesada, especialista en impuestos, calculó
originalmente la acreencia de San Juan en unos $7.500 millones más intereses
desde el 2006, lo que cómodamente duplica esa cifra. El ministro de Hacienda
entrante, Roberto Gattoni, prefirió ser cauto, pero indicó que la cifra no está
muy lejana.
Es mucho dinero, pero es necesaria la cautela. Porque así como
a San Juan le nació de la nada una alta acreencia con la Nación –que deberá
revalidar en la Corte, con todas las dilaciones que se pueden prever-, también
tiene deudas y vasos comunicantes políticos que harán necesaria una larga e
intensa negociación.
Es que justamente un par de días antes del sorpresivo fallo
de la Corte, los gobernadores y la presidenta CFK acordaron patear un año para
adelante el tiempo de gracia para que la Nación descuente el crédito a favor
que tiene como acreedor. Ese crédito es por haber salido como salvavidas de las
deudas provinciales –contraídas por endeudamientos en el exterior o emisión de
bonos- acordadas por Néstor Kirchner y 15 provincias argentinas entre ellas San
Juan. Esa devolución de deuda tuvo un plazo de gracia original de 2 años, que
se fue prorrogando por tres meses hasta llegar a este diciembre, cuando vencía
y no había certeza sobre si sería extendido el plazo para no pagar. Al punto
que San Juan hizo su presupuesto sin tener en cuenta el beneficio, que hace
pocos días fue extendido por un año más, es decir a diciembre de 2016. Ese día,
en teoría, San Juan deberá iniciar la
devolución con unos $125 millones.
Pero más allá de cuándo se pague, la deuda existe, y en el
caso de San Juan es millonaria aunque manejable. Por eso habrá que ver el
avance del reclamo sanjuanino en la Corte para que le sea devuelta la mala
liquidación del 15% al Anses para evaluar si una parte de esa deuda se puede
compensar. Como también nadie descarta que el gobierno de Macri haga jugar en
ese juego de deudas y acreencias alguna obra pública financiada por la Nación,
o su condición de garantía para un crédito de obras, etc. Alternativas no
faltarán.
El otro aspecto, que devuelve al origen del enfoque, es la
cuestión de fondo. Porque el DNU de Cristina luego del fallo de la Corte que
dispone la liberación de ese 15% retenido indebidamente señala que la Nación
dejará de percibir esa suma "mientras tanto se discuta un nuevo régimen federal
que suplante al actual”. Es decir que ordena a debatir un nuevo sistema de
coparticipación, algo que ya hizo infructuosamente la Convención de 1994 que
reformó la Constitución e incluyó el mandato en una de sus cláusulas
transitorias ya recontra vencida.
Y eso es justamente a lo que San Juan debe correrle el
cuerpo. Porque el sistema de coparticipación vigente otorga a la provincia un
coeficiente de 3,6% de lo recaudado. Es decir, un porcentaje nítidamente por
encima de cualquier parámetro que se pueda utilizar para la repartija, producto
de la habilidad de Leopoldo Bravo en los años 80 cuando negoció con Raúl
Alfonsín su sintonía política en el gobierno provincial primero y,
especialmente, en el Senado después.
Ese porcentaje para San Juan es el que continúa vigente, y
que en cierta forma perjudica a otros distritos: por caso Buenos Aires, que
sólo recibe el 21% de lo recaudado cuando su población explica el 40%. Si se
vuelve a discutir el reparto entre las provincias, lógicamente los perdedores
de hace 30 años (al ex gobernador radical bonaerense Alejandro Armendáriz se lo
estigmatiza por esa pésima negociación) buscarán recomponer posiciones, y no
sería extraño que pretendan hacerlo a costa de los que quedaron mejor
posicionados como San Juan.
Por eso será un debate en el que no conviene entrar, y hasta
se puede afirmar que será muy difícil que pueda avanzar. A no ser que la
solución pase por engrosar los montos coparticipables (primaria) sin desatar el
nudo del reparto entre las provincias (secundaria), o que a los que más
reclaman se los compense con otra fuente de recursos, como alguna vez fue el
Fondo de Compensación al Conurbano duhaldista.
En un escenario en el que todos patalean, hay una llave de
plata que es que cualquier modificación debe contar con la aprobación
legislativa del 100% de las provincias. Difícil. Por eso, de eso no se habla.