En 6 meses su vida pasó por varios altibajos. De tener una rutina deportiva activa, a no poder levantarse de la cama por un dolor insoportable en su espalda. Vestía la camiseta de El Globo todos los fines de semana, pero de pronto, esos días de fútbol los tuvo que cambiar por sesiones de quimioterapia. Hoy la vida le sonríe, volvió a las canchas y dice que su médico le dio la mejor noticia, "Volví a nacer. Estoy muy feliz". Como un defensor que pasó al ataque: la historia de Matías Silva, el jugador que le ganó en mano a mano al cáncer.
Le dicen 'Bebe' por un apodo de chiquito. Tiene 22 años, es papá de Tiziano (4) y convive con Sabrina, su mujer. Agarrado a sus pilares -principalmente sus padres- le contó a Tiempo de San Juan por la historia que le tocó pasar en un puñado de meses. De sentir que a su vida le quedaba poco tiempo, al sentirse pleno y como si Dios le hubiese dado una nueva oportunidad. Sentado arriba de la pelota del club y dentro del área grande de la cancha, Matías conversó con nosotros sobre el cáncer que llegó a su vida de repente, pero con la fortuna que lo pudo detener a tiempo.
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"Estaba haciendo mi vida normal y de pronto me golpee en un testículo. En ese momento lo deje pasar por no ir al hospital, pero con el tiempo me fue afectando. Me mandaron al oncólogo, me hice una tomografía y me dijeron que tenía cáncer de pulmón. Se me vinieron muchas cosas a la cabeza, hasta de que no iba a poder seguir. Con el tiempo decidí salir adelante, tratar de estar fuerte para lo que venia", afirmó Matías, sobre los comienzos de la enfermedad.
Matias silva futbolista que vencio al cancer
El defensor de El Globo aseguró que comenzó las sesiones de quimio en marzo y a pesar de que su vida cambió de repente, el empuje de los suyos fue muy importante para hacerle frente. Después de varios meses de espera, aseguró que recibió la mejor noticia: "Estaba haciendo quimioterapia y el viernes fui al doctor; en ese momento recibí la gran noticia de que ya no tenía nada en el pulmón, que la quimio me había eliminado todo lo malo. Es como un golazo. Estoy muy feliz, contento, es como si volviera a nacer. Ahora no importa lo que pasó, solo quiero disfrutar la vida y seguir adelante".
Para Matías, El Globo es como su segunda casa. Juega al fútbol desde que es pequeño en la cancha de la calle Meglioli y Comandante Cabot ya forma parte de su ruta diaria: "Estoy acá desde inferiores y debuté en Primera. Cuando me dijeron qué tenía cáncer, dejé de venir al club, pero mis amigos (sus compañeros) me decían de que siguiera yendo para olvidarme un poco por lo que estaba pasando. El fútbol es lo más lindo. Me hace olvidar de los problemas y de todo lo malo que me tocó pasar".
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El futbolista oriundo de La Bebida juega de lateral izquierdo y dice que desde que su médico le dijo que había vencido el cáncer, ya lleva su segundo partido en el club después de haber pasado por las quimioterapias: "El finde pasado me tocó entrar unos minutitos, me sentí bien, estaba volviendo a agarrar ritmo. La gente me aplaudió cuando ingresé. Fue como volver a debutar pero con mis amigos que han estado siempre", cerró Matías, el pibe que superó el cáncer y volvió a disfrutar donde más le gusta, adentro de una cancha.