Miércoles 22 de julio. Son las 11 horas y Alan Cantero sale de su casa del Barrio Las Rosas rumbo a su gran sueño: jugar en Primera. En taxi se dirige hasta el Control San Carlos, donde baja con barbijo y camina varios kilómetros hasta el control fronterizo de Mendoza, donde lo espera otro taxi y lo lleva a la terminal de la vecina provincia. Eso es apenas el principio de la travesía que tuvo que atravesar el delantero chimbero para salir de San Juan y estar más cerca de Godoy Cruz, su próximo destino en el fútbol.
Alan tiene 22 años. Nació en Chimbas, aunque hoy vive en Capital, y es uno de los talentos que ha dado la provincia en los últimos años. Es que los dos goles en el histórico ascenso del Bohemio al Federal A en 2019 lo colocaron en en la cima del estrellato a nivel local, convirtiéndose en un futbolista con presente y futuro prometedor. Ahora está a un paso de dar el gran salto de su vida: la máxima categoría del fútbol argentino, de la mano del Tomba mendocino.
Su pase surgió en medio de rumores y coqueteos con otros clubes de Primera: Lanús y Arsenal son dos de ellos. Sin embargo en los últimos días apareció en el mapa Godoy Cruz, club que ya supo albergar sanjuaninos como Lucas Ceballos, ex Desamparados. “Es un equipo muy importante, sería muy lindo poder jugar ahí”, dice ansioso el delantero desde la habitación del hotel Castillo, ubicado en el corazón de la ciudad mendocina.
Ahora está instalado en un alojamiento cuatro estrellas. La tele y su celular son su gran compañía, y entretenimiento, mientras transita el aislamiento. Lleva apenas dos de los 15 días que corresponde por protocolo y dice vivirlo con tranquilidad. Todo sea por jugar en Primera. “Veo televisión, hablo con mi familia y amigos. Así la voy pasando. Después que salió la noticia he recibido muchos mensaje y la la verdad que me pone muy feliz”, dice tímido.
Para Alan no fue nada fácil llegar a esa habitación de hotel. En medio de la pandemia de coronavirus tuvo que atravesar un viaje inusual para los apenas 150 kilómetros que separan la ciudad de San Juan con la de Mendoza. Después de tomar dos taxis y llegar a la terminal mendocina, escoltado por la policía, tuvo que someterse a un test rápido de Covid-19 para recién ser trasladado al hotel. El resultado dio negativo y fue autorizado para cumplir con el aislamiento obligatorio. Pero ese viaje que suele durar dos horas se convirtieron en diez.
“En los controles me pidieron todos los datos y después me llevaron encapsulados a la terminal de Mendoza. En el viaje estaba algo nervioso y ansioso a la vez. Ahora estoy cumpliendo la cuarentena. Esta experiencia vale la pena por lo que vendrá, pero estoy tranquilo. Todavía falta”, dice, sin apresurarse.
Alan todavía no firma contrato con el Tomba, el arreglo por ahora es de palabra. Lo hará en las próximas horas o días. ¿Cómo se estampará la firma? Como tiene prohibido tener contacto con el exterior hasta dentro de dos semanas, una posibilidad es que los dirigentes le enviarían el contrato de la misma forma como el personal del hotel le entrega la comida: por una ventanilla. “Si se llega a dar va hacer una experiencia muy linda", asegura..
Cantero x 2
“Peñarol significa mucho para mí. Tuve la suerte de jugar y ser hincha, y es algo hermoso. Dentro de la cancha disfrutaba cada partido con la tricolor, tiene mucho que ver Peñarol con mi presente futbolístico. Me forme en el club y todo lo que sé lo fui aprendiendo en el club”.
“La cuarentena en San Juan la llevaba bastante bien. Estaba con mi familia y me distraía un poco con mis hermanos. Estaba entrenando e iba al gimnasio de un gran amigo, el “Toto” Brizuela”.