El pésimo estado del campo de juego, la escasez de espectadores en el Néstor Díaz Pérez y la ausencia de sus principales figuras marcaron el comienzo de año de Lanús. En el reinicio de la Superliga el Granate vivió su primer duelo oficial ante Patronato en un clima completamente distinto a los que protagonizó en la última Copa Libertadores.
Incluso el que tuvo las iniciativas del duelo fue el conjunto de Paraná. Un centro de Cáceres y un cabezazo de Ribas fue el primer aviso para Andrada, quien demostró seguridad. Las desinteligencias defensivas del dueño de casa eran tan perceptibles, que Balboa también tuvo su oportunidad para festejar el primero, pero su falta de efectividad mantuvo el resultado en silencio.
Tuvo que aparecer Gabriel Carrasco para que el conjunto de Carboni festeje el 1 a 0. La vía aérea del lateral fue la fórmula para que el subcampeón de América celebre ante su gente. El preciso centro de Lodico contribuyó en la conquista local.