Un accidente terrible y
milagroso al mismo tiempo. En el Gran Premio de Bélgica de Fórmula 1, el piloto
de Renault Kevin Magnussen protagonizó un increíble choque contra las vallas de
seguridad, cuando su auto circulaba a 320 km/h. El vehículo quedó destrozado,
pero el danés salió caminando y sin heridas de gravedad.
Magnussen, que rodaba octavo tras una gran salida, perdió el
control de su auto en la novena vuelta, lo que provocó el accidente. La carrera
fue detenida recién tres vueltas más tarde y se reanudó una vez que sacaron los
restos del monoplaza.
En el momento de la neutralización, el alemán Nico Rosberg
(Mercedes), que salió desde la pole, ocupaba la primera posición, por delante
de Nico Hülkenberg (Force India) y Daniel Ricciardo (Red Bull). Tres vueltas
después los comisarios elevaron las banderas rojas indicando que los pilotos
debían retirarse a boxes.