Personaje

Lucero, la calculadora humana del deporte

jueves, 19 de noviembre de 2015 · 13:18
Por Carla Acosta
cacosta@tiempodesanjuan.com

Sonaba el campanazo de campeones y se lo escuchaba con esa entrañable voz y esos tiempos exactos de la carrera que sólo él, una verdadera calculadora humana, podía sacar a la perfección. No sólo se convirtió en el corazón de las transmisiones deportivas por su capacidad para con los números, sino también por su memoria y profesionalismo en el periodismo deportivo. Con 67 años, Horacio Lucero recibió la jubilación y le dijo adiós a las mañanas de Radio La Voz, su querido programa "Vértigo” y a la temporada de ciclismo, aunque seguirá haciendo central en las transmisiones de fútbol. La vida de un hombre que desde un estudio de radio se convirtió en un personaje querido y respetado del deporte. 

Nació en la Villa Mallea, jugando al fútbol callejero y siendo espectador de cuanto clásico sanjuanino había, sobre todo el de Peñarol & San Martín por la cercanía con su casa natal. Dice que siempre le tiró más la camiseta del Verdinegro, aunque a nivel nacional le tira más la de la Academia, su verdadero gran amor. "Aquellos clásicos eran clásicos verdaderos. Los hinchas estaban de pie porque no había tribuna y cada uno gritaba por su equipo. No había insultos, sólo se reían de alguno que había tomado de más. Al final del partido de juntaban todos los hinchas”, recuerda con nostalgia. 

Aunque de chico era tímido, de pocas palabras, era un fanático del periodismo. Tenía anotaciones por doquier, estadísticas de fútbol y automovilismo, y hasta era un verdadero adicto de las revistas deportivas, confiesa que llegaba a comprar hasta siete por semanas, sus favoritas las del mundo motor. "Era un hobby que me terminó acercando de a poco a este oficio. Recuerdo que con un profesor de la Industrial hacíamos cálculos con los minutos y segundos. Así me fui acostumbrando a sacar cuentas y se me fueron grabando. Mi cabeza se aceleraba y podía sacar cualquier cálculo. A veces no me conformada con alguna clasificación de los Grandes Premios de TC y las hacía yo mismo para ver si eran correctas”, agrega. 

Dice que lo suyo con el periodismo deportivo fue un "golpe de suerte”. Es que si bien desde chiquito tenía incorporado su pasión por los deportes, su deseo era estudiar Bioquímica. En su adolescencia tenía todo listo para viajar a San Luis y estudiar esa carrera; sin embargo su padre, quien era comerciante, se jubiló y entró en depresión, lo que lo obligó a desistir de esa decisión. 

Terminó estudiando periodismo deportivo en Buenos Aires, luego volvió a San Juan y empezó de prisa a trabajar en los medios, su sostén económico y gran pasión durante 46 años. Su primer trabajo fue en Radio Colón, en 1969, en donde empezó gracias al contacto de su niñera con Alberto Vallejos, locutor de la radio. "Empecé en Colón, me iba en bicicleta y siempre llevaba las anotaciones redactadas en un cuadernito. Me acuerdo que una de ellas era sobre el accidente en moto de Monzón. Después iba  los partidos de la B Local, a las canchas de El Globo y Cervantes, que ya no está más”, cuenta Horacio.

En Colón estuvo en dos etapas, ya que regresa en el ´78 después de trabajar en Radio Sarmiento. También escribió en el diario Tribuna por nueve años y medio. En 2001 hizo su llegada a La Voz de la mano de Hugo Rodríguez, en donde hasta el día de hoy es una marca registrada de la sintonía. Allí arranca con "Competición”, que luego cambia el nombre por "Vértigo”, programa netamente fierrero. 

Si bien, en sus comienzos recorrió varias canchas y hasta viajó a Europa para seguir de cerca a los rivales de Argentina en el Mundial de Hockey sobre Patines –curiosamente en ese año la Albiceleste es campeón del mundo-, su lugar de trabajo siempre fue el estudio central. Desde joven sentía admiración por la gente que hacía estudio, entre ellos Roberto Ayala, símbolo de las transmisiones deportivas de Radio Rivadavia. 

Entre cuatro paredes logró entrevistar a grandes estrellas del deporte como Guillermo Vilas, quien lo atendió amistosamente desde Canadá, en aquel entonces una llamada costosa y que pocos tenían el privilegio de hacer. También pudo hablar con Carlos Reutemann, ex corredor de la Formula 1 y actualmente Senador de la Nación: "Hablaba muy poco, creo que le hice 20 preguntas en tres o cuatro minutos (risas)”. Con quien no tuvo suerte fue con Maradona, quien vino de joven con Argentinos Juniors. "De chiquito ya era difícil, no atendía a nadie, te hacía sufrir”, expresa. 

Pero a la hora de hablar de los deportistas locales se saca el sombrero. Don Lucero es un hombre que admira la pasión de los atletas locales, sobre todo la humildad. No se cansa de nombrar a Henry Martin –a quien conoció cuando tenía siete años y ya era un rapidito del karting-, el fallecido Fernando "Peringa” Cerdera, Facundo Della Motta, Víctor Echegaray, Raúl Venderdini y hasta Roberto "Beto” Acosta, un ex crack de Peñarol.

Su labor periodística tuvo el sostén siempre de su familia, sobre todo de su querida esposa Maria Luisa, quien en alguna oportunidad le reclamaba con humor su memoria para con el deporte diciéndole "gordo, por qué no tenés memoria también con los mandados”. Sus hijos Mónica, Rodrigo y Horacio, todos ellos profesionales ya, también fueron importantes en sus 46 años en el oficio. Cuenta que su hijo Horacio, el más grande, en alguna oportunidad le habló del deseo de seguir sus pasos en el periodismo: "Me lo expresó casi llorando, pero le dije que hiciera el esfuerzo de terminar la carrera. Hoy es abogado. Es difícil este oficio, lo mío fue un golpe de suerte”.

Hoy jubilado, disfruta de su familia y en compañía de sus cinco perros, su gata y canario. Dice que si bien seguirá en las transmisiones de fútbol y hockey, sus 67 años ya le exigen parar un poco. "Las carreras de ciclismo son muy largas y esto de la jubilación me condiciona. Pero es raro levantarme y no tener que ir a la radio en la mañana, a las carreras o hacer Vértigo”, expresa con añoranza.

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