Noticia de último momento pero que se veía venir. Es que después de tres años al frente del banco del Real Madrid, la presidencia del club Merengue dijo basta y le dio salida al histriónico Mourinho.
Adorados por muchos y odiado por otros tantos, el entrenador portugués dejó una sensación de vacío en el club que acaba de dejar. No por su ausencia sino por las vitrinas que esperaban ser decoradas con copas y medallas. Aún así, el presidente que anunció la noticia no consideró un fracaso el trabajo del técnico.