Recorrió con su Chevrolet Corsa más de siete países sudamericanos y, junto a su kayak, saltó de decenas de cascadas. En su última parada, Brasil, se animó a saltar una catarata de 40 metros y cautivó a todo el país carioca, entre ellos, al popular medio O Globo, que compró los derechos de la filmación de su hazaña. Aventurero como pocos, ahora el sanjuanino Matías Javier Amaya (30) busca ser récord Guinness con su kayak al saltar la cascada de 80 metros de altura- más alta que el Obelisco que mide 67,5 metros- llamada Utiariti, ubicada en Mato Grosso, Brasil. A fines de mes viajará a la ciudad brasileña y se preparará junto al exclusivo equipo Nativo Expediciones para el 2014, año en el que dará el salto de su vida.
Ochenta metros de altura y a más de 144 kilómetros por hora en tan solo 4 segundos. Sin saber si hay o no profundidad, ya que su vida depende mucho de ella. Con cientos de rocas al costado del río y expuesto a contener la respiración por más de tres minutos. Así será el arriesgado salto que hará el año próximo Amaya, un chico del departamento de Rivadavia apasionado por el kayak. “Todavía no hay fecha, pero será entre abril y agosto del 2014 ya que en ese tiempo llueve poco. Ahora sería imposible porque hay creciente y todo es muy difícil. Sin dudas va a ser algo único para bien o para mal. Este deporte es kayak extremo y podés llegar a morirte si no caés bien y no tomás precauciones”, destacó.
La idea de ser récord mundial surgió en Brasil, culminando el famoso viaje que lo llevó a conocer a casi toda Sudamérica y que copó las portadas de todos los medios sanjuaninos. Es que luego de saltar la cascada del río Teniente Tamará, de unos 30 metros, y de sumar gran exposición en el país vecino logrando, entre otras cosas, el auspicio de la marca automotriz Mitsubishi y de Nativo Expediciones, se le abrió la puerta un récord mundial y que sin dudas, sería la experiencia más loca e importante de su vida.
El salto estuvo programado para el 8 de agosto último, de hecho, hubo hasta participación de kayakistas, prensa brasilera y un juez de Guinness. Sin embargo, el récord se truncó ya que los rescatistas no quisieron intervenir en el evento y Matías, ante la situación, decidió no tomar riesgos. Pero para no suspender todo se largó de la cascada de Salto Bello, de 40 metros, en donde logró una gran hazaña personal e igualó el récord sudamericano.
Ahora irá por su segunda prueba con los Guinness. Según contó hace días le confirmaron que ya cuenta con el helicóptero y motos de agua para poder realizar el evento en Jaciara, Mato Grosso, y a fin de mes viajará hacia el país vecino para comenzar el exigido entrenamiento que lo tendrá lejos de su provincia, pero cerca del mayor logro como deportista intentando romper el récord del estadounidense Tyler Bradt, que en 2010 consiguió el récord mundial de salto en kayak al arrojarse por las Cataratas Palouse (Washington) a 56,7 metros. “Me voy a preparar físicamente y psicológicamente. Voy a hacer lo mejor posible y poder llegar en condiciones, así no termino en silla de ruedas o sin un brazo. Estoy muy entusiasmado con esto”, destacó quien dice ser el único argentino que salta cascadas.
Matías destacó el equipo Nativo Expediciones le brindará hogar, comida y una preparación de primera, digna de un deportista de alto nivel competitivo. “Allá el entrenamiento es muy bueno. Me levanto temprano, corro 10 kilómetros y después hago rutinas en la pileta, como caminar durante 30 minutos abajo del agua sosteniendo una roca”, comentó.
Al pibe Amaya le quedan días para su viaje más soñado y meses para su aventura más importante de su vida.
Ayudalo a ser Guinness
El kayakista comentó que necesita auspicios para poder viajar a Brasil más allá del apoyo que tendrá allá. Por tal razón invitó a todos los sanjuaninos que quieran sumarse a su aventura.
Ficha personal
Nombre: Matías Javier Amaya.
Edad: 30 años.
Actividad: En San Juan se dedica al alquiler de equipos de kayak.
Cascada favorita: Utiariti (Brasil).
Referente: Tyler Bradt.
Su viaje en fotos
Este año Amaya se fue siete meses a recorrer cascadas de toda Sudamérica. Junto a su compañero de viajes, su kayak, se transportó en su Chevrolet Corsa desde Chile a Venezuela, finalizando el viaje en Brasil.