A 30 años de un partido histórico

Los patines y la bocha en medio de Malvinas

El mismo día que comienza el fuego en las islas, en Lisboa se enfrentan Argentina-Inglaterra, por la apertura del mundial de hockey. Quizás haya sido el encuentro de esta disciplina que despertó más tensión y expectativa. La mayoría de los protagonistas de esta historia, con aristas increíbles, eran sanjuaninos. Aquí, por primera vez, cada uno de ellos cuentan cómo vivieron ese episodio único e irrepetible. Por Fabio Cavaliere.
miércoles, 02 de mayo de 2012 · 09:34

Por Fabio Cavaliere
fcavaliere@tiempodesanjuan.com

El lunes 1 de mayo se cumplen 30 años de un partido único, porque el destino pareció complotar entre la sangre de una guerra y, al mismo tiempo, la paz y la hermandad  que distingue al deporte.  El primero de mayo de 1982 es una fecha que quedó grabada a sangre y fuego para el pueblo argentino ya que ese día comenzaron los ataques y el combate, propiamente dicho, en el conflicto bélico entre Argentina e Inglaterra por las Islas Malvinas. En esos momentos, pero a miles de kilómetros, más precisamente en Portugal, y en una macabra jugada del azar también se enfrentaban las dos naciones, pero esta vez en un campo deportivo y por un mundial de hockey sobre patines.     

Era la selección argentina, porque representaban al país pero bien podría haber sido la selección sanjuanina (como pasa siempre en esta disciplina) porque casi todos los protagonistas de esta historia increíble eran de esta provincia. 

Todo el mundo recuerda la disputa bélica de las Islas y la asocia con el mundial de fútbol de España, donde se presentaba la selección de Maradona, que ostentaba el título ecuménico. Sin embargo, hubo otra cita mundialista y que se disputó en el momento más álgido de la guerra.   

Así pues, la tarde-noche de aquel día sábado Argentina-Inglaterra jugaban el segundo turno dela jornada inaugural del 25º mundial de hockey sobre patines en Lisboa. 

Ante todo, hay que decir que ambos seleccionados compartían el mismo hotel y que los ingleses volvían a participar de un campeonato mundial luego de 16 años, justo para debutar ante Argentina. Más aún, el seleccionado nacional llegaba con la cifra de 499 goles en mundiales, es decir a uno de llegar a una cifra histórica. Sí, las aristas que rodeaban el match son increíbles pero aún hay más.

Este cotejo se jugó en el Pabellón de los Deportes de la capital lusa y acaparó el morbo de la prensa extranjera, y del público, que se hizo presente como nunca antes en un partido de primera ronda. De más esta decir, que no había rivalidad deportiva ya que no había equivalencias entre ambos, dada la superioridad argentina. No obstante, lo que se esperaba era incidentes de otra clase o algún escándalo.

Por cierto, dos jugadores argentinos, el sanjuanino José Martinazzo y el mendocino Jesús Da Prá, vivieron con angustia la previa. La dictadura que gobernaba Argentina había citado apenas unos días antes a la clase ’60, a la que ellos pertenecían. “Hubo cruces de informaciones, si debía volver para presentarme o no por más que no hubiera hecho el servicio, tenía una incertidumbre terrible”, cuenta hoy José. 

Tanto la revista El Gráfico, que cubrió el partido, como los actores presentes remarcan que había un ambiente de máxima tensión y que el partido corrió riesgo de jugarse hasta poco antes.      

“Hubo una situación de esa naturaleza, estaba incierto jugar, pero se presentó el embajador y conversamos con él, con los organizadores y creímos que lo mas conveniente era jugar.

También se conversó con la delegación inglesa y llegamos a un acuerdo para que se un partido limpio, sin hostilidades”, relata Raúl Martinazzo, el técnico de la selección por entonces y segundo del clan de hermanos hockistas. Del mismo modo, lo cuenta Francisco Yanello, el presidente de la delegación y de la Federación Sanjuanina de Patín que sostiene que se arregló jugar en una reunión con los organizadores.

A propósito, el embajador al que hace mención el DT, era otro sanjuanino, Carlos Enrique Gómez Centurión, quién en el partido la pasó pésimo por las banderas argentinas que portaban los hinchas argentinos exiliados: ”Malvinas Argentinas” y otra contra la dictadura que él mismo había pagado engañado.     

Volviendo al partido, la crónica de la época del diario El País de España refleja que la expectativa era enorme y ejemplifica que en el primer encuentro de la jornada (Estados Unidos 22-Japón 1) solo asistieron un millar de personas, mientras que para el comienzo de Argentina-Inglaterra llegaron 2 mil más.

Además de pedirles que evitaran cualquier roce, los jugadores coinciden en que recibieron instrucciones de no saludarse con los rivales y que se obviaría el intercambio de banderines, tal como es tradición en cualquier encuentro deportivo por equipos.  El capitán de aquel conjunto, Carlos Coria, lo recuerda muy bien: “Nos sentíamos incómodos, por ahí alguno que otro saludó desobedeciendo. Ellos también se sentían mal, recuerdo que en la entrada en calor ellos se querían  acercar a saludarnos. Para mi fue una experiencia desagradable porque ello nos perseguían para saludarnos y nos pedían el cambio de camisetas”. 

“Me acuerdo que ellos nos querían saludar, me parece que estaban más ajenos a todo”, dice por otra parte José Martinazzo. “Yo creo que de los dos lados estábamos iguales, no saludarnos era ilógico”, recuerda también hoy  Jorge Luz, que por entonces jugaba en Olimpia, “me parece que la cosa estaba un poco más picante en la tribuna” agrega el Turco.  Esto lo refrendan otros jugadores como Oscar Hidalgo, arquero de Social San Juan que tenía 17 años recién cumplidos y que en ese partido estuvo como suplente: “Me acuerdo que los portugueses hinchaban más por Inglaterra”.  Del mismo modo  lo evoca Coria: “Del público portugués había cierta hostilidad y de los argentinos los cantitos eran más patrióticos que deportivos, también puteaban a los ingleses perro ellos ni se daban cuenta, para mí que ni sabían lo que era Malvinas”.

Finalmente el partido se jugó con total normalidad como detallan las diversas crónicas deportivas de entonces, con una amplia victoria (8-0) de Argentina con tres goles de Daniel Martinazzo, dos de su hermano  José Martinazzo y uno de Mario Rubio, Carlos Coria y Mario Agüero. 

Fue este último quién marcó el primer gol, que se convirtió en el tanto Nº 500 de Argentina en mundiales y también da su versión: “Para mi no saludar fue una estupidez, me acuerdo de que entrando a la cancha un inglés me estira la mano y yo no lo dejé pagando, lo saludé. Después, durante el partido, choqué a uno de ellos por una acción de juego y lo tiré al piso. Y yo lo ayudé a levantarse, ¡¿para qué?! Después en el vestuario Gonzalez Molina (NdR: Histórico y polémico presidente de la Confederación Argentina de Patín) se enojó conmigo y me retó por eso. 

Sobre los goles, por ejemplo, Daniel Martinazzo (el Maradona del hóckey) relata que los gritó de forma normal: “La tensión era toda externa en el partido no pasó nada y la diferencia hockística era enorme por eso el festejo no fue eufórico”. 

Tras la finalización se dio la que quizás fue la conferencia de prensa más concurrida de la historia en el hockey sobre patines. Según Carlos Coria, que asistió como capitán había cerca de 300 periodistas de todo el mundo, pero muy pocos eran deportivos o al menos no les interesaba ese plano.  “Me dieron órdenes de que no hablara del tema Malvinas y todos me preguntaban justamente de eso. Cuando me negué a hablar de eso, se fueron casi todos y recuerdo que al otro día en los diarios salió solo un recuadro chiquitito de lo que dije”, rememora hoy quién era una de las figuras del hockey europeo jugando para el Lodi de Italia.   

En otro sector del estadio, se encontraba Miguel Gómez, que por entonces era el técnico de la selección sanjuanina y como era su costumbre había viajado a ver el mundial. “Recuerdo que  los periodistas americanos, no sé si de Estados Unidos o ingleses, querían hacer una novela un show de todo”, dice el entrenador más ganador de la historia del hockey argentino al tiempo que sigue con su relato: “Cuando terminó el partido yo estaba en la puerta vestuario y viene un periodista inglés a hacerle una nota a los jugadores nuestros . Yo lo llamo a Mario Rubio, que sabía inglés, pero justo llega Don Pancho Yanello y no permitió la nota. Cuando se fue el inglés recuerdo que dijo ‘estos nos están matando a nuestros hijos y quieren notas’”.

Según Gómez, ese episodio se publicó luego en la revista Interviú de España que el mismo leyó como “el hombre de saco marrón (NdR: Hacía vestía Yanello en esa ocasión) que había impedido la nota”. 

Por otra lado, en esos momentos, en la contienda bélica del Atlántico Sur se libraban enfrentamientos (ver aparte) e incluso caía el primer sanjuanino en combate (el cabo principal Agustín Montaño). Unas horas después, ya el 2 de mayo, es hundido el crucero General Belgrano (con 21 bajas sanjuaninas)  en el golpe más letal que propinó la flota inglesa durante el conflicto.            

En tanto en Portugal, tras ese debut de expectativa y tensión la selección argentina siguió su camino en el torneo finalizando en la tercera posición, por la ronda campeonato ya en la ciudad de Barcelos mientras que Inglaterra pasó sin pena ni gloria por el certamen.

Sin embargo, la última noche y ya con mundial finalizado ocurrió un hecho hasta ahora desconocido públicamente, y hasta para algunos jugadores sanjuaninos que jugaban en Europa y ya había abandonado la concentración. La delegación partía del hotel en viaje de regreso y, ya en el ómnibus, observa como por las escaleras del edificio bajan miembros del equipo inglés tal como lo relata el arquero Hidalgo: “Desde el micro veo como 6 camperas inglesas y subieron directamente al colectivo, yo pensé ‘aquí se arma’; pero ellos no dijeron nada, solo nos empezaron a saludar. Era el saludo que no nos habíamos dado en la cancha. Me sorprendió era como que nos decían que ellos no tenían nada que ver.  El episodio también lo recuerda Freddy Luz, el otro jugador que militaba en ámbito local y el dirigente Yanello: “Subieron al micro y nos saludaron, nos reconocieron que ellos solo defendían el deporte”.

Fue el mejor punto final para una historia salpicada por la crueldad y el dolor de la guerra invadiendo la paz y la hermandad que destila un encuentro deportivo, que tuvo en el medio a un grupo de atletas argentinos, mayoritariamente sanjuaninos.             

Las dos banderas

En 1982 el embajador argentino en Portugal era el sanjuanino Carlos Enrique Gómez Centurión quién recibió a la delegación nacional en su casa brindando una cena que contó con guitarreada y canciones, incluso de algunos jugadores. Unos días antes del mundial de hockey un grupo de exiliados en aquel país le pide dinero al “Bebe”, como le decían a Gómez Centurión quién ocupó  dos veces la Gobernación de San Juan, para llevar al estadio una bandera con la inscripción “ Malvinas Argentinas”.  El diplomático accede y el día del debut con Inglaterra los exiliados llevan dos: la de Malvinas y otra más grande que tenía una leyenda contra la dictadura. “No recuerda si decía  ‘Videla asesino’ pero era algo contra el gobierno de facto”, cuenta desde Buenos Aires el periodista Juan José Panno, enviado especial de El Grafico al torneo.

Gómez Centurión, que ya había sido gobernador de San Juan durante el gobierno militar de Alejandro Lanusse (en 1972-73) y luego lo sería electo por la ciudadanía (1987-91), “casi se muere”, según Panno quién estuvo después con él: “Recuerdo que se sentía traicionado y estaba enojado”. Actualmente Gómez Centurión, próximo a cumplir 84 años, se encuentra internado en Buenos Aires y hace mucho tiempo que no concede notas.  Se desconoce si sufrió algún llamado de atención por parte de la dictadura que gobernaba nuestro país. Igualmente, los dirigentes sanjuaninos recalcan que fue Gómez Centurión quién les dio tranquilidad para el partido con Inglaterra.            

Por otro parte, Francisco Yanello, el presidente de la delegación y de la Federación Sanjuanina de Patín cuenta que los organizadores le pidieron que no se hablara del tema Malvinas y que si podía hacer algo para que retiraran la bandera: “Les parecía ofensivo y me pidieron que les dijera a los hinchas que la guardaran, lo hice y ellos me hicieron caso”. 

Sin embargo, la crónica posterior del cotejo del diario catalán Mundo Deportivo  reza que “La
 policía portuguesa obligó a un grupo de espectadores argentinos a que plegaran pancartas en las que se leía ‘Malvinas Argentinas’”.  Al parecer, si los hinchas lo hicieron fue por poco tiempo o sólo la que hacía alusión a la dictadura porque los jugadores sanjuaninos recuerdan claramente la bandera de Malvinas durante el cotejo.

Islas bajo fuego

El 1 de mayo comienzan los ataques ingleses sobre el archipiélago malvinense. La aviación británica ataca en cuatro ocasiones a Puerto Argentino, helicópteros británicos operan contra Puerto Darwin, donde son derribados. Desde las fragatas británicas, cañonean a Puerto Argentino.

Ahí, sobre la pista de aterrizaje, muere el cabo principal Agustín Hugo Montaño, uno de los únicos dos sanjuaninos que mueren en tierra firme y está enterrado allí (el otro es Oscar Silva). 

Los intentos de desembarco fueron rechazados por fuerzas argentinas. Cinco buques ingleses resultan averiados y dos aviones Harrier resultan destruidos. En tanto, la clase 1961 es convocada y el presidente Leopoldo Galtieri, en un discurso dirigido al país, recalca que la Argentina responderá al ataque.

El día siguiente, el domingo 2 de mayo, llego el golpe letal para las tropas argentinas con el hundimiento del ARA General Belgrano, a consecuencia del ataque de un submarino nuclear británico.  El ataque causó la muerte de 323 argentinos (prácticamente la mitad de las bajas de ese país en todo el conflicto), de los cuáles 21 eran sanjuaninos. 

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