COPA LIBERTADORES

Con gol de Mouche, Boca venció a Fluminense

Con un gol de Pablo Mouche, el "xeneize" derrotó 1-0 al Fluminense por la ida de cuartos de final de la Copa Libertadores. Ahora, los dirigidos por Julio César Falcioni deberán sellar su pase a las semis en tierras brasileñas el próximo miércoles.
jueves, 17 de mayo de 2012 · 19:32

Un gol de Mouche le dio la ventaja a Boca, pero se perdió varios goles en la Bombonera y no aprovechó la roja a un defensor del Flu en el primer tiempo. El miércoles viaja a Río de Janeiro para buscar el boleto a semi.

Boca quería ganar, y ganó. No es poco en cualquier serie de ida y vuelta, como en la Libertadores. ¿Es diferencia un gol de ventaja? Más que eso, que el 1-0, otro gran punto a favor es que terminó con el arco en cero, algo que pudo no haber pasado si Jaen definía bien tras un error de Erviti o si cobraban un penal por mano de Roncaglia, todo en el primer tiempo. Por todo eso puede sonreír Boca, por el resultado y por el cero propio, porque viaja con esa ventaja a la revancha del miércoles en Río de Janeiro. Esa es la mitad del vaso llena.

Pero también está la mitad del vaso vacío, hay que decirlo. ¿Por qué? Porque sólo pudo meterle un gol a un rival que jugó más de una hora con un hombre menos, por la expulsión de Carlinhos en el primer tiempo. Tuvo chances Boca en el primer tiempo, ése en el que el arquero, figura del partido, tapó jugadas claras de Roncaglia, Mouche y Schiavi. Y Cvitanich se comió uno increíble, tras centrazo de Mouche. Contra un rival que jugó casi todo el partido atrincherado en los últimos 30 metros, Boca abrió el partido con la definición de Mouche. Falcioni había decidido un cambio ofensivo, sacando a Erbes y metiendo a Blandi, parando a Erviti de 5 y un 3-3-1-3. Y con la zurda del 7 de oro había esperanzas de una diferencia mayor.

Había tiempo para algún gol más, contra diez brasileños que firmaban el 0-1. Pero con la pelota en los pies, con el dominio territorial, faltó frescura, encontrar espacios, sorpresa entre tanta pierna, explosión. No hubo espacios, Riquelme no se iluminó, Blandi no encontró ningún centro. Y en la más clara, el arquero le sacó el 2-0 a Schiavi: hubo un centro, todos salieron para el offside y el Flaco entró por atrás, metiendo un zapatazo que Cavalieri sacó al córner. Hubo pilas para ir al frente, sobró energía, pero faltó calidad y talento.

Este resultado, por qué no, tal vez lo firmaba Boca antes de empezar: ganar y sin resultados en contra. Seguro que sirve, seguro que es para celebrar. Tan seguro como que, cómo se dio el partido, pudo haber hecho más diferencia. Tan seguro como que este equipo sabe lo que es ir a jugar afuera, y más con una ventaja. Tan seguro como que este triunfo es un paso adelante.

Fuente:Olé

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