Está frente al autódromo y fue construido como parte del Parque Rivadavia, a principios de 1930. El proyecto original no se terminó pero gran parte del camino en el cerro se encuentra en perfecto estado, con un gran túnel incluido. Por Viviana Pastor.
Un hermoso camino de unos 4 kilómetros en el cerro Este de la Quebrada de Zonda, que asciende hasta dos miradores desde donde se observa todo el autódromo Eduardo Copello y el pequeño valle longitudinal que corre hasta Marquesado, fue abandonado hace años. El cerro ofrece una vista bellísima e inédita de esta porción de la quebrada, pero lamentablemente el camino no está explotado turísticamente y casi nadie sabe que existe.
Desde la Municipalidad de Rivadavia, Verónica Martín, Jefa del departamento Turismo, señaló que esta huella no está incluida en la oferta turística y que sólo se promociona el circuito denominado “Siete caminos”, que son los siete niveles que hay en la ladera de la montaña Oeste, que están comunicados entre sí y tienen varios túneles.
Costó rastrear el origen de este camino en ese cerro, tan bien conservado, y al que algunos llegaron a confundir con la “ruta vieja” que llevaba a Zonda. Gracias a la memoria prodigiosa de Miguel Yolando Carmona, quien por muchos años fue director de Vialidad Provincial, la historia salió a la luz: Ese viejo camino abandonado fue construido entre 1928 y 1935, cuando se realizó todo el circuito del Parque Rivadavia, proyectado por Federico Cantoni, y en el trabajaron muchos inmigrantes yugoslavos, los mismos que hicieron el camino a Calingasta.
“Eso era parte de ese mismo circuito y la idea original era que el camino de ese cerro llegara hasta donde está hoy el monumento a Rivadavia, frente a la hostería, pero eso nunca se terminó, quedó inconcluso”, contó Carmona. Efectivamente, el camino sube y llega al mirador para luego volver por la misma traza.
Desde la década del ‘30 permanecen intactos los dos miradores, uno con escaleras de piedra, en el extremo Norte del cerro; ambos con réplicas de libros abiertos sobre los que no se alcanza a leer nada revelador.
Hasta ese punto sólo puede llegarse a pie ya que en el último tramo la montaña cedió y tapó parte del viejo camino, hay que caminar unos 10 minutos para llegar a los miradores. Pero en auto se puede subir hasta después de pasar el túnel, que tiene unos 150 metros y se mantiene en perfecto estado.
“En la década del ’60, cuando aún no se inauguraba el autódromo, lo trajeron a Juan Manuel Fangio –quíntuple campeón mundial de automovilismo- yo lo conocí en esa época. Después, cuando se inauguró el autódromo, los periodistas de Buenos Aires se ubicaron precisamente en ese cerro que tenía fácil acceso porque es el único lugar desde donde se ve la pista entera horizontalmente. Y por el ruido que rebotaba en los cerros ellos le pusieron ‘la quebrada rugiente de Zonda’”, contó Carmona.
En el ingreso a esa huella trazada en la montaña hay dos viviendas, una muy bien cuidada que mantiene un jardín con juegos para niños y mucho verde justo al lado del camino; y otra un poco más descuidada en una zona donde abunda la basura.
Desde ese nivel pueden observarse los restos de la primera usina hidroeléctrica que tuvo la provincia, hoy declarada Monumento Histórico.
Como un símbolo o una marca de origen, una de las paredes de la montaña ostenta una estrella bloquista blanca, pintada a mano.
El sueño de Cantoni
El parque que había proyectado Federico Cantoni y que empezó a construir en la década del ‘20 incluía hasta un sistema de aerosillas para disfrutar al máximo el paisaje y las montañas de San Juan. Unos 2.500 obreros dinamitaron los cerros y cavaron túneles en siete niveles escalonados, dándole un aspecto muy singular a la quebrada. De estas excavaciones surgió la Caverna Mayor, única por sus características en toda Sudamérica, donde por muchos años funcionó la fábrica de champaña Cavas de Zonda y donde ahora se proyecta un mega centro temático del vino. El otro túnel importante es donde se encuentra el museo Albert Einstein, de Domingo Castro.
El parque de la quebrada de Zonda fue inaugurado el 11 de septiembre de 1932, inconcluso.
Aún hoy, en esos niveles se pueden encontrar sillas, mesas y escaleras talladas en la piedra de la montaña.
Lo que se viene
Un lugar único en Sudamérica, es lo que prometieron sus creadores el día de su presentación, en septiembre del año pasado. El cantante y empresario Juan Carlos Baglietto y su socio Gustavo Pérez Lindo, fueron quienes proyectaron la transformación de las Cavas de Zonda en un Centro Temático del Vino. El mismo incluye 8 estaciones con distintas temáticas del vino donde abunda la tecnología, la innovación y la creatividad.
“La idea es darle un grado importante de emoción, que la gente salga de ahí con el pecho hinchado, sensible en relación al vino y no sólo lleno de nuevos conocimientos. Que sea como una canción”, dijo entonces Baglietto.