Producción local

Valle Fértil ahora sorprende con sus vinos

Desde hace cuatro años la familia Sánchez González elabora los únicos vinos del departamento con uvas propias y los primeros con uvas finas. Un renacimiento de la vitivinicultura en un terruño que la había olvidado. Por Viviana Pastor.
miércoles, 29 de febrero de 2012 · 08:31

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

Valle Fértil se sumó a las zonas vitivinícolas de San Juan con un solo productor de uvas finas con las que elabora artesanalmente, en el mismo Valle, los vinos “Sabores Terrenales”. Y si los libros no mienten, es la primera vez que se elaboran varietales en ese departamento.

Desde su negocio de productos artesanales, donde venden mermeladas, jaleas y arrope; la familia Sánchez González se inició en la elaboración de vinos casi empujados por los turistas que visitaban el valle. “Cuando la gente pisa San Juan, lo primero que pide es vino sanjuanino, nosotros les vendíamos vino que traíamos ya elaborado de la ciudad, pero pedían vino elaborado acá. Y aunque les explicábamos que esta no era una zona vitivinícola, la gente no lo entendía”, contó Matías Sánchez.

Esta demanda constante los llevó a investigar sobre las posibilidades y descubrieron que el departamento tenía antecedentes en la actividad vitivinícola. Según los datos del primer Censo Agrícola de 1930, en Valle Fértil había 49 hectáreas de parrales, todos de uvas criollas, en manos de 78 productores. Las fincas estaban ubicadas en San Agustín, Chucuma y Astica. Los lugareños relatan de la existencia de una bodega, hoy en ruinas. 

Envalentonados con esta historia, la familia se propuso ensayar con algunas variedades de cepas finas y en el 2005 realizaron las primeras plantaciones en la finca ubicada en Balde de las Chilcas, a 4 kilómetros de San Agustín del Valle Fértil. Se plantaron 3 hectáreas de Cabernet, Malbec, Syrah, Tannat y Torrontés. “Plantamos una hilera de cada una para ver cuál  se daba mejor, cuál se adaptaba al clima, amplitud térmica y altitud del terreno, unos 800 metros sobre el nivel del mar. Todos se adaptaron muy bien”, dijo Zulma González de Sánchez.
En el 2007 hicieron la primera elaboración; era ensayo y error, “lo hicimos como aficionados, de forma muy artesanal”, cuenta Zulma. Pero año a año fueron mejorando y en el 2011 ganaron una medalla de plata con su Tannat en el concurso que realiza la Asociación de Elaboradores de Vino Artesanal (AEVA); y lograron un reconocimiento especial para Daniel Sánchez, su elaborador.

La familia festejó la medalla que le otorgaron los enólogos y degustadores de la provincia. “El Tannat fue uno de los que mejor se adaptaron, dadas las características del altitud, suelo y que le dan las propiedades ideales y las condiciones óptimas”, explicó Zulma. Pero además, el clima especial de Valle, su humedad y su terruño, dan al vino una personalidad única tanto en su color y aroma como al paladar.

En el 2011 la familia elaboró y embotelló unos 4.000 litros de vino que vende en su propio local a $35 la botella.

“Somos los únicos elaboradores de vino de Valle Fértil y para nosotros es un orgullo. Lo del premio es muy importante para saber dónde estamos parados, porque uno  va haciendo cosas en el aire y cuando recibe un reconocimiento es un mimo y además un reconocimiento a todo el  Valle. Un premio que levanta la autoestima del lugareño y potencia lo que pude llegar a ser a nivel turístico, no sólo con Ischigualasto, que es nuestra carta de presentación”, dijo Zulma.

Ese año la firma se inscribió ante el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) como elaboradores de vinos artesanales, y sumaron la participación de un enólogo en el proceso de elaboración, Elio Noriega.

La finca de 12 hectáreas se llama Don Antonio, en honor al papá de Zulma González y Casa González es el emprendimiento donde la familia vende los regionales que también elaboran ellos, ya que tienen plantaciones de ciruelos, damascos, membrillos y duraznos. Y es muy demandado el tradicional arrope de chañar.

Las 3 hectáreas que hay plantadas tienen riego por goteo, lo que les permite mantener las plantas sanas en los años de sequía.

 “Es muy importante difundir las cosas del valle para el desarrollo de otros emprendimientos productivos. Con el vino estamos apuntando a otra cosa que no es alojamiento, porque los últimos emprendimientos fueron de alojamiento y comedores y esto hace que el lugareño se anime a otras cosas diferentes y defienda este tipo de emprendimientos”, dijo Zulma. 

“Es muy auspicioso”

Marcelo Ureta, presidente del Consejo de Enólogos de San Juan, opinó que esta participación  en el mercado vitivinícola de vinos de Valle Fértil “es muy auspicioso”.

Ureta participó de la cata y entrega de premios del concurso de AEVA 2011 y dijo sobre el Tannat ganador de medalla de plata. “Recuerdo ese Tannat de características muy especiales. De color muy profundo, rojo con tintes negros y en boca muy estructurado. En nariz se siente con muy buena fruta, de intensidad media pero con aromas característicos a frutos rojos, algo de aromas de frutas confitadas y en general, un vino muy frutado”.

Agregó que el Tannat es un varietal que en San Juan se está asentando cada vez más porque acá encontró un definido terroir (término francés usado para el vino, café y té, que sirve para denotar las características especiales que la geografía, la geología y el clima de un determinado lugar otorga a determinadas variedades). Para vinos de guarda presenta muy buena estructura. “Lo bárbaro es que una bodega artesanal, con tecnología muy básica, pueda elaborar un vino de alta calidad. Eso muestra que el varietal se da muy bien en San Juan, es muy prometedor y sirve para posicionarlo muy bien”, dijo Ureta.

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