La devoción por la Difunta Correa ha logrado trascender los límites geográficos de la cordillera de los Andes, consolidándose en el norte chileno a través de una tradición que este año celebra su decimosexta edición con la cabalgata que será el 7 y 8 de febrero.
Cristian Tello, uno de los organizadores de este evento en la localidad chilena de Vicuña, relató que esta historia nació de la unión entre familias de rodeo de ambos países, como la familia de don Marcelo Tejada, el diputado Gustavo Deger y la familia González, quienes hace 16 años instalaron la imagen de la Difunta en el sector conocido como "La Escoba", en la ruta de Antakari.
Lo que comenzó con un pequeño grupo de jinetes se ha transformado en un fenómeno multitudinario que, en su versión anterior, logró congregar a 150 jinetes, cifra que se espera superar ampliamente este año con la llegada de delegaciones de Coquimbo, Río Hurtado, Paiguano, Pisco Elqui y Monte Grande.
El corazón de esta festividad es la cabalgata, un trayecto de dos horas y media a caballo que parte desde la ciudad de Vicuña hacia la gruta donde descansa la imagen. Según explicó Tello, en diálogo con Radio Sarmiento, el vínculo entre los participantes nace de una identidad compartida: “Yo creo pienso que es por las hermandades que son todos gente de a caballo, como los gauchos la toman ellos, que también son gente de a caballo”.
Esta unión se manifiesta en la logística del evento, ya que los gauchos argentinos que viajan desde San Juan, Rodeo, Jáchal y hasta de Tucumán no cruzan con sus propios animales por cuestiones sanitarias, sino que en Vicuña se les facilitan caballos a todos los que participan para que puedan realizar el recorrido de fe.
La jornada no se limita únicamente al traslado a caballo, sino que constituye un encuentro cultural profundo que se desarrolla durante todo un día. Al llegar a la gruta alrededor de las 12:30 o 13:00 horas, se inicia un acto protocolar que incluye la bienvenida del alcalde de Vicuña y una misa solemne. Tello destacó que el evento busca celebrar la fraternidad a través de presentaciones folclóricas de ambos países, la entrega de reconocimientos y un almuerzo campestre para todos los participantes, coronando la tarde con un show artístico que por primera vez contará con músicos tanto chilenos como argentinos, entre ellos César Olmos.
La fe en la Difunta Correa en esta zona de Chile es "muy fuerte", alimentada por los relatos de milagros y favores concedidos que circulan entre los devotos. Respecto a la creencia popular y el cumplimiento de las promesas, Tello habló de un aspecto característico de la figura: “Por lo que yo tengo entendido hay muchos que le están cumpliendo porque como es el dicho que tienen allá en San Juan, tiene fama de cobradora la Difunta Correa".
Es esta mezcla de respeto y gratitud lo que impulsa a cerca de 50 gauchos argentinos y una marea de huasos chilenos a encontrarse cada febrero en un camino que, lejos de separar, utiliza la pasión por los caballos y la fe para estrechar los lazos de hermandad entre ambos pueblos.