La Médica de la Alfalfa cumpliría 113 años y su pueblo la sigue venerando

Doña Felipa Rojas festejaba todos los 14 de febrero su cumpleaños, ahora sus hijos se reúnen en honor a ella. En el cementerio de Tudcum la gente le deja flores para agradecerle los favores recibidos.
jueves, 14 de febrero de 2019 · 21:15

Su nombre se convirtió en una leyenda y como toda leyenda, trascendió el tiempo y hoy forma parte del acervo popular. Se trata de doña Felipa Rojas, la "Médica de la alfalfa”, quien cumpliría el 14 de febrero 113 años. A 9 años de su muerte, en el cementerio de Tudcum, pueblo en el que vivió y en donde descansan sus restos, la gente continúa visitándola y dejándole ofrendas de todo tipo.

Doña Felipa era conocida por dominar el arte de la curación a través de la orina. La gente iba hasta su casa de Tudcum para que ella les dijera que padecían. No sólo reconocía afecciones sino que también armaba fórmulas con hierbas de la zona que disminuían el impacto de las enfermedades. Nunca recomendó que dejaran de ir al médico. Incluso varios reconocidos profesionales de la salud la iban a ver por alguna afección.

Miles de personas pasaron por la casa de doña Felipa en busca de respuestas sobre su salud y muchas de ellas, no se olvidan de la ayuda recibida. En la tumba donde reposan los restos de la "médica de la alfalfa” hay flores de todos los tamaños, incluso los dos nichos desocupados vecinos a Felipa están repletos de ofrendas que le lleva la gente a la sabia mujer.

Todos los años, sus 10 hijos biológicos y los 7 que crió se reúnen en Tudcum para recordar a su madre el día de su cumpleaños. Según el documento, doña Felipa murió con 96 años, pero ella recordaba que la había anotado cuando tenía 8. Era común a inicios del siglo pasado que la gente anotara a sus pequeños cuando eran niños, muchos iban ellos mismos al Registro Civil para hacer el trámite.

Ninguno de sus hijos heredó los conocimientos que tenía la "médica de la alfalfa”. Según decía Felipa, con el don de la curación se nace, no es algo que se adquiera. Aunque no sabía leer ni escribir, conocía a la perfección el funcionamiento de los órganos y sabía exactamente que hierbas iglesianas eran las adecuadas para que comenzaran a funcionar mejor.

Felipa Rojas era jachallera, pero siendo muy joven se fue a vivir a Iglesia. Eligió instalarse en Tudcum y justamente del distrito nació su apodo de "médica de la alfalfa” ya que la zona donde está la casa donde residió se la conoce como "Los Alfalfares”.

Sus hijos son igual de longevos que ella, el mayor tiene 88 años y está muy bien de salud. Tres de sus hijos viven en la casa de Tudcum, esa vivienda que fue el refugio de doña Felipa, a quien poco le gustaba venir a la ciudad.

Uno de los secretos de su longevidad era la alimentación sana. Si bien ahora las verduras y las frutas orgánicas están tan de moda, para doña Felipa el consumo de alimentos frescos era cosa del día a día. También comía animales, pero casi todos criados en los fondos de su propiedad. Natural 100 %, ese era el lema. A quienes iban a visitarla en busca de algún remedio, ella les recomendaba hierbas, las mismas que ella consumía y que malos resultados no le dieron: no casualmente vivió 104 años.

Sus hijos la recuerdan como una mujer de carácter fuerte y muy valiente. Tan valiente era doña Felipa, que con solo 12 años asistió a una parturienta. Todo salió bien: tanto la madre como el bebé tuvieron una buena evolución.

Robert Rojas, uno de los hijos que crió, contó que visitaban a su madre personas de toda Argentina y de varios países del mundo como Venezuela, Colombia y Chile. Por ahí llega alguna que otra persona esperando encontrar a doña Felipa sana.

Han pasado casi 9 años de la muerte de la médica de la alfalfa, la mujer que generó la devoción de miles de personas que llegaron a ella en busca de respuestas. Felipa se las dio a su manera, esa manera tan particular atravesada por el don de la sabiduría ancestral. Sus respuestas ante el sufrimiento la convirtieron en una leyenda cuya historia no se extinguirá.

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