Histórico

Un caucetero, el único cadete del Ejército Argentino que viajará a la Antártida

Se trata de Luis Alexander Garay, de 26 años. Hace aproximadamente 20 años que un cadete del Ejército Argentino no era convocado para esa expedición. Conocé su historia.
martes, 12 de noviembre de 2019 · 07:08

"Un sueño hecho realidad". Así lo describió el único cadete del Ejército Argentino, Luis Alexander Garay (26), que viajará hacia la Antártida a realizar una expedición de cuatro meses. Lo hará en el marco del "Operativo Verano", cuyo objetivo será reabastecer a los centros militares que se encuentran allí. Es decir, llevarán alimentos, combustible y todos los elementos que necesiten para continuar con las misiones en las bases antárticas. Viajarán el próximo jueves 14 de noviembre.

¿Por qué se trata de un hecho histórico? Porque es el único cadete del Ejército Argentino -es decir, de la pata terrestre de las Fuerzas Armadas- que realizará esa gran expedición. Hace aproximadamente 20 años que un estudiante del Colegio Militar (Luis cursa actualmente el tercer año) no era convocado para viajar hacia la Antártida. Lo eligieron por su condición física y por tener uno de los mejores promedios. Cabe destacar que ya aprobó las materias de tercero, restaría que curse el cuarto y último año para recibirse de Subteniente de Artillería del Ejército Argentino.

Lo histórico es que se trata de un cadete de la división terrestre de las Fuerzas Armadas, porque alrededor de 12 cadetes de la Armada Argentina (o de la marina, como comúnmente se le llama) lo acompañarán en el "Operativo Verano". Pero que viajen estudiantes que eligieron la marina no es destacable ya que lo hacen constantemente. Por supuesto que van acompañados de colegas de distintas grados jerárquicos. Incluso, van aquellos militares que relevarán a los que se encuentran viviendo en la Antártida.

¿Expectactivas? "Muchas. Estoy muy feliz y muy entusiasmado porque sinceramente jamás me imaginé que podría ser elegido para hacer ese viaje a la Antártida", alegó el joven cadete, quien ya se encuentra ultimando detalles para emprender el jueves próximo hacia el sur del mundo. Casualmente el lunes último estuvo -junto a los demás viajantes- conociendo el buque en el que viajará y recibiendo las instrucciones necesarias.

Algunas de las fotos que sacó mientras conocía el buque rompehielos Almirante Irizar:

  

Sobre cómo está viviendo estos últimos días previo al viaje, el cadete dijo que se encuentra tranquilo pero a la vez trabajando "a full" para no dejar ningún detalle librado al azar. "Vamos a viajar con personal de las tres Fuerzas Armadas -Ejército Argentino, Armada Argentina y Fuerza Aérea-. Todos en conjunto para logran un fin (el antes mencionado). Estamos trabajando codo a codo, sin hacer diferencias de grado, ni nada por el estilo. Es un ambiente muy lindo que se siente a días de embarcar porque estamos trabajando a full para que nos salga todo como se debe", relató el privilegiado. No sólo irán para el reabastecimiento, sino también para conocer la distintas bases que hay allí y otras actividades de relevancia para enriquecer su conocimiento.

¿Cómo surgió su amor por las Fuerzas Armadas?

"Siempre fue mi sueño ser parte de las Fuerzas Armadas pero en un principio no me animaba a irme, a dejar todo para meterme en el Colegio Militar. Tenía que irme a vivir a Buenos Aires y dejar de lado a mi familia y amigos. De hecho, llegué a estudiar unos años Bioingeniería en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de San Juan pero no era lo mío. Después estuve trabajando en distintos rubros hasta que me decidí", contaba el muchacho caucetero.

Fue hasta que agarró coraje y decidió irse a cumplir su sueño. "No se me hizo fácil al principio pero con el apoyo de mi familia y seres queridos fue suficiente. Tampoco se me hizo muy difícil porque realmente es una carrera apasionante, carrera de la que no hay una gran difusión. Sé que muchos están en capacidad de afrontarla, es un modo de vida distinto, valorás hasta un vaso con agua", señaló.

Finalmente, el oriundo del barrio Justo P. Castro II, de Caucete, expresó que terminó de fijarse como objetivo seguir la carrera militar cuando pasó los tres meses de adaptación. "El día que superé ese período, me entregaron el uniforme y vino mi mamá a entregarme el sable. Cuando pasó eso, vi sus ojos emocionados y me propuse que nunca la iba a defraudar. Me impulso a darle con todo" sentenció. Un verdadero orgullo. Y no sólo para el pueblo caucetero, sino para todos los sanjuaninos.

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