derecho a réplica

Los padres adoptivos se defienden: “Nunca las agredimos; el juzgado nos dejó solos”

Natalia y Alberto adoptaron tres hermanitos, pero un año después les quitaron el último. Niegan haber devuelto a las hermanas mayores y dicen que cuando pidieron ayuda para vincular la única respuesta fue llevarse los chicos. Versiones cruzadas con la jueza.
viernes, 14 de septiembre de 2018 · 10:30

En diciembre de 2016 empezó una historia que, a más de un año y medio, sigue teniendo el mismo resultado: tres hermanitos muy pequeños que no consiguen un hogar definitivo. En el medio, las versiones cruzadas de la jueza María Julia Camus y la pareja de padres adoptivos que componen Natalia Castro y Alberto Ortuño. Las municiones fueron declaraciones a la prensa de uno y otro lado: la jueza insiste en que la pareja incurrió en agresiones verbales y ellos niegan por completo la violencia, mientras dice que si hubo problemas en la vinculación fue porque desde el juzgado no los apoyaron y sólo tuvieron una visita de un asistente social, 9 meses después de recibir los niños.

Natalia Castro y Alberto Ortuño decidieron hablar con Tiempo de San Juan tras las duras declaraciones de la jueza que llevó adelante la adopción de sus tres hijos. Camus había asegurado que las niñas recibieron tratamiento psicológico tras estar con ellos, ya que habían llegado a decirles que “nadie las iba a querer”. Ellos en cambio negaron de rotundo que esto haya pasado alguna vez. “Nunca las agredimos, nunca les gritamos, cualquiera que haya estado cerca nuestra puede servir de testigos”, dijo tajante Alberto.

En cambio, sí reconocen que la convivencia con las pequeñas, actualmente de 7 y 6 años, se volvió difícil luego de un tiempo. “Las chicas empezaron muy bien, los primeros meses fueron felices, aunque venían con muchas dificultades por sus vivencias anteriores. Lloraban todas las noches, pero nosotros lo entendíamos y las consolábamos. Yo incluso me corté el pelo porque ellas llegaron casi peladas, para que vieran que el pelo crecía”, relató Natalia.

Esta primera etapa, según los Ortuño, terminó unos 6 meses después de que las niñas llegaran a la casa de la familia. “De un día para el otro se retrayeron. Se aislaban, ya no querían hacer lo que hacían antes y se quedaban encerradas en la habitación jugando y riéndose solas”, contaron. La pareja decidió llevar a las niñas a un psicólogo pero poco después, aseguran, tuvieron problemas económicos y no pudieron seguir el tratamiento.

Los Ortuño reclaman que mientras ellos tenían estos problemas, desde el juzgado no recibieron ninguna ayuda. “Conocemos casos de otros papás que tenían una visita por semana, a nosotros no fue a vernos una asistente social hasta que no habían pasado 9 meses desde que llegaron los chicos. Nadie nos ayudó a vincularnos. Tal vez hubo errores de nuestra parte, pero nos dejaron totalmente solos”, dijo Natalia. Uno de estos errores fue que las dos niñas mayores no habían recibido vacunas y que la atención médica que recibieron fue en médicos particulares por problemas específicos y no las llevaron a un chequeo general.   

A principios de 2018, cuando los tres niños habían pasado más de un año en la casa de los Ortuño, un incidente decidió a los papás a recurrir a la jueza. “Fuimos a verla porque queríamos ayuda, no porque queríamos devolver a las nenas como ella dice. Llegamos, le explicamos la situación y ella llamó por teléfono y dijo que no se estaban vinculando. Pidió una revisión y nosotros accedimos, porque queríamos lo mejor para ellos”.

Hasta este punto, aseguraron, la relación era pacífica con el juzgado, aunque ahora reconocen que no contaron con el apoyo suficiente durante los primeros meses, algo que dicen que les haber permitido tener éxito con la adopción de los tres niños. Tras el encuentro con Camus, personal de Niñez fue a la casa y tomaron la decisión de buscar una nueva casa a las dos nenas. “Sabíamos que algo así podía pasar, incluso la jueza nos pidió que se quedaran con nosotros hasta que encontraran una nueva familia. ¿Si nosotros éramos violentos supuestamente por qué entonces nos las dejaron? ¿Por qué al más chiquito también lo dejaron tres meses más en mi casa?”, se pregunta Alberto.

Las chicas fueron retiradas de la vivienda poco después y los Ortuño pensaron que lo peor había pasado. Se comunicaron algunas veces con las niñas y hasta tenían pensado concertar una “reunión en una plaza, para que ellas vieran a su hermanito. Hasta nos pidieron que les regaláramos una muñeca”, contó Natalia.

Pero nada de esto se concretó, porque el 27 de agosto la jueza Camus llegó a la vivienda y retiró del hogar al menor de los hermanitos. Según el argumento de la magistrada, el menor estaba también en riesgo de ser expulsado del hogar. Además la mala experiencia de las mayores habría hecho difícil que se mantuviera el vínculo entre los tres niños. Por eso fue puesto otra vez bajo la custodia del Estado y volvió a la búsqueda de una familia.

Los Ortuño, tras todo esto, quieren recuperar al menor de los hermanos. “Si las chicas están bien donde están, esperamos que sigan así. Con nosotros también arrancaron de forma positiva y después todo cambió, pero ojalá ahora puedan vincular de verdad. Pero al más chiquito ahora lo están dañando, queremos que vuelva, él sí lloraba por nosotros, no como dijo la jueza que no pedía, queremos que vuelva porque teníamos un vínculo muy fuerte”, explicaron. “Yo quiero que me lo pongan adelante, si es verdad que él no pide por mí o por Alberto, prometo que no vuelvo a mover un dedo para recuperarlo, pero sé que es así, nunca he sentido un amor tan grande como el que tenía ese bebé por mí”, dijo Natalia entre lágrimas.

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