La temporada hídrica de 2017 fue de regular a la mala. Con una buena nevada en mayo pero muy pocas después, la provincia pudo pasar el verano con lo que ya habían acumulado los diques en años anteriores. Por eso, en 2018 se esperan mejores acumulaciones, para no afectar las reservas de agua existentes.
A pesar de que julio es una época prematura para comenzar a hacer mediciones y que todavía queda el mes “fuerte” que es agosto, los especialistas miran con atención cada precipitación en la cordillera. Por ahora, los números no son malos y hay expectativas con lo que pueda suceder durante la ola polar que durará este miércoles y el próximo jueves.
Mientras transcurre el fenómeno climático no se puede saber cómo van las nevadas, ya que el cielo cubierto dificultas las imágenes satelitales, pero todos los pronósticos indican que, cuando se vayan las nubes, la cordillera podría aparecer con esperanzador manto blanco.
En cuanto a lo que sucedió antes, Maximiliano Delgado de Hidráulica confirmó que hubo 4 nevadas. Dos de ellas fueron “medianas” y las otras “pequeñas”. Esto no parece un buen augurio, pero es mejor que lo que sucedió el año pasado, cuando una súper nevada en mayo generó expectativas, pero luego no volvió a suceder y esas reservas fueron debilitándose.
Según el climátologo Germán Poblete, la primera precipitación de este año fue el 10 de mayo y fue escasa, además de que no alcanzó la cuenca del Río San Juan. Entre el 31 de mayo y el 1 de junio hubo otra más importante que sí fue sobre el principal río sanjuanino y también en la cuenca jachallera.
El 12 de junio ocurrió la primera nevada “interesante” que no sólo fue en las cuencas sino también en zonas colaterales. A esta se sumó la que ocurrió entre el 2 y el 4 de julio. Tanto que haya caído nieve en zonas cercanas como la precipitación posterior podrían estar ayudando a que las reservas de agua solidifiquen y se afiancen mejor. De esta manera cuando el sol vuelva a brillar no se perdería humedad por sublimación ni por percolación, que son los procesos que le quitan fuerza al deshielo.
La medición real, para septiembre
A pesar de los buenos augurios y predicciones por imagen satelital, no habrá datos concretos hasta que esté por iniciar la primavera. Será en ese momento cuando los técnicos hagan las mediciones en la cuenca para ver cuánta nieve cayó y cuál es la calidad de la misma. Además, las mayores esperanzas están puestas en agosto, mes en el que hay una mayor cantidad de nevadas.