Carlos
Labado, hoy de 60 años, ingresó a la Dirección Provincial del Aeronáutica en el año 86 cuando
tenía nada más que 30 años. Quienes lo
conocen lo describen como un piloto muy habilidoso, con mucha experiencia y tal
vez haya sido eso lo que lo salvó de la muerte el pasado 4 de enero.
"Ese
avión ha estado en Aeronáutica desde los 80, yo lo volé, Carlos también, muchas
veces”, contó a Tiempo de San Juan Walter Gallardo.
Gallardo
fue instructor de Carlos Labado y también contó que el piloto del milagro "hizo
muchos rescates en la cordillera con el helicóptero”.
Labado
transmitió su amor por los aviones a su familia y su hijo Santiago siguió sus
pasos y también vuela.
Por
estos días, Labado está shockeado "como cualquier persona que tiene una
accidente” asegura Gallardo.
Labado
lleva tantos años en la Dirección de Aeronáutica que trasladó a casi todos los
gobernadores que tuvo la provincia pero, a pesar de su experiencia, Gallardo lo define como "una persona normal,
como cualquiera”.
La
aeronave que volaba Labado era un Piper PA-25 Pawnee. Se trata de un avión
agrícola diseñado especialmente para soportar este tipo de accidentes.
"El
avión es específico y está preparado para soportar un accidente y tiene una
jaula tipo antivuelco”, explicó Gallardo. Esto quiere decir que la aeronave se
va deformando para que el último impacto sea recibido por la cabina para así "ir
deformándose para no afectar el hábitat
del piloto, no ocurre lo mismo con otros aviones”, dijo Gallardo.
De
todas formas la Junta de Aviación Civil llegó esta semana para comenzar con las
pericias que, según Gallardo, podrían tardar meses.
Por
ahora la hipótesis que manejan es que Labado despegó el Aeroclub de Pocito y se
dio cuenta de que el motor fallaba así que quiso volver pero no llegó y terminó
estrellándose en la calle Pasaje Argentino y Granaderos, en la Villa Paolini.