"Este taller es mi lugar, aquí hago todo lo que me gusta
hacer”, dijo a la Revista de la Universidad Nacional de San Juan en 2010. Hoy, el
arte de la provincia llora la partida de Pepe Vilanova, y las palabras de
despedida se multiplican en las redes sociales.
La misma revista publicó su historia: Pepe nació el 4 de
mayo de 1936 y a los 17 años empezó a hacer trabajos en cerámica. Vivió en
Santa Lucía hasta cumplir 29. A esa edad se casó y se fue a vivir con su esposa
a un departamento ubicado en Capital. Durante un par de años trabajó en la
construcción de su propia casa hasta que el terremoto de 1977 aceleró la
mudanza. Producto de su matrimonio, José tuvo un hijo, pero ambos, su hijo y su
esposa, fallecieron hace ya más de 18 años. "Nunca estoy del todo solo, tengo
muchos amigos y cuando puedo viajo a visitar a otros amigos que tengo en
Europa. Durante el día trabajo en el taller hasta caer la noche, y ahí tengo
que admitir que al volver a casa el no estar acompañado duele bastante. Igual
mi casa es la casa de muchos, aquí siempre hay alguien, compañeros, ex alumnos,
tengo mucha gente que me quiere”, compensa, esbozando una sonrisa.
Con más de 40 años como docente en la Universidad Nacional
de San Juan y 30 exposiciones individuales, Pepe, como lo conocen todos, seguirá
siendo uno de los artistas plásticos más reconocidos de San Juan.
"Si tuviera que recomendarles algo a las nuevas generaciones
de estudiantes de Arte les diría que trabajen. La escuela y el estudio son muy
importantes para abrirnos una puerta, pero esa puerta no se mantiene abierta si
no demostramos experiencia. Como en todas las profesiones, el artista también
se hace trabajando, no leyendo. La trayectoria y el reconocimiento vienen de la
mano del taller, las manos y los materiales”.
(Fuente: UNSJ)