Como cada 8 de diciembre, miles de fieles acompañaron a la Virgen desde el Colegio Santa Rosa, Capital, hasta el santuario de la Inmaculada Concepción de María en Concepción en homenaje a su día. Este año lo hicieron con un condimento especial: una intensa lluvia que los acompañó durante todo el peregrinar y gran parte de la misa. Paraguas y camperas impermeables ayudaron a los más precavidos, y bolsas de nylon en la cabeza fue la opción de aquellos a los que la lluvia los agarró desprevenidos.
Ni bien estalló la primera bomba en el cielo, anunciando el comienzo de la procesión, comenzaron a caer las primeras gotas de una tormenta que amenazaba desde la noche de ayer. A pesar de la intensa lluvia, 7 mil fieles católicos acompañaron el peregrinar de María, que a diferencia de otros años, esta vez no fue trasladada en un vehículo sino que un grupo de fieles la trasladó sobre sus hombres durante todo el recorrido, que duró aproximadamente una hora.
Junto con los primeros rayos de sol, la imagen de la Inmaculada Concepción de María comenzaba a llegar a su casa, la Iglesia de Concepción, para dar inicio a la primera misa del día en su homenaje. Gran parte de las personas vivieron la misa desde la vereda, debajo de un árbol, del techo de una casa vecina o simplemente debajo de la lluvia, debido a que el santuario estaba repleto y sólo pudieron ingresar los que llegaron detrás de la Virgen.
El peregrinar comenzó a las cinco en punto desde calle San Luis y Tucumán. Desde allí se dirigieorn hasta Gral. Acha y doblaron por calle 25 de Mayo hasta Avenida Rioja. Por Av. Rioja peregrinaron hasta Juan Jufré hasta la Iglesia de Concepción.





