Historias

Betica, la chilena que conoció a dos premios Nobel

Tiene 71 años y trabaja en la portería del Museo Escuela Gabriela Mistral. Tuvo el privilegio de conocer a la Mistral cuando era niña y después también estuvo cara a cara con Neruda. Por Viviana Pastor.
martes, 05 de enero de 2016 · 08:28
Por Viviana Pastor

El bucólico silencio de Montegrande, en el valle de Elqui, predisponía para las buenas historias, a pesar del calor. Betica Del Carmen Rojas tiene 71 años, trabaja en la taquilla del Museo Casa Escuela Gabriela Mistral desde hace 30. Sentada detrás de la mesa, como buena recepcionista, contó sus anécdotas en el pueblo donde vivió su infancia la gran poetisa y educadora chilena y un detalle que la destacó del resto de los habitantes del pueblo: conoció a la Mistral y a Pablo Neruda, los dos chilenos que ganaron el Premio Nobel de Literatura. 

"Yo tenía 10 años cuando tuve el privilegio de conocer a Gabriela Mistral cuando vino en su última visita. La fotografía que tenemos ahí retrata ese día, un 27 de septiembre de 1954, ella se venía a despedir del valle prácticamente porque venía delicada de salud con su cáncer declarado al páncreas”, contó Betica. 

Ella, en su desbordante amor por Gabriela, la recuerda luminosa, bondadosa, alegre. "Todo el mundo la veía hosca, dura de carácter, pero al tratarla la gente se daba cuenta del amor que ella irradiaba con su mirada, porque era muy espiritual. Los que la hemos conocido, eso lo llevamos muy adentro”, dijo.

A pesar de su corta edad cuando ocurrió ese encuentro, Betica aseguró que en Montegrande los niños sabían bien quien era Gabriela Mistral. Desde chicos en la escuela les enseñaban que el pueblo estaba impregnado del espíritu de la chilena ilustre. "Uno estaba consciente de quien era ella. Yo tenía vecinas que habían sido compañeras de ella en esta escuela y decían: ‘oye ¿y la Lucila nos ira mostrar lo que se ganó?’ Yo era niño y escuchaba, hablaban del premio Nobel. Cuando vino Gabriela tomaron mate, visitó a todas sus compañeras que seguían vivas y le preguntaron por el premio y ella contó de que se trataba, medalla y pergamino que los donó a la orden de franciscanos para el pueblo de Chile”.

Agregó que el mismo día los chicos de la escuela le hicieron su propio homenaje, recitaron sus poemas y le cantaron rondas. "A los niños nos habló y recitamos para ella. Nos dijo que deseaba que alguna de nosotras siguiera sus pasos, lamentablemente ninguna tuvo su sabiduría y su inteligencia, Ella era una persona muy visionaria, muy generosa con sus conocimientos y una muestra de eso es que en México todavía aplican la reforma educacional que ella realizó en 1922 cuando fue invitada por José Vasconcelos, que era ministro de Educación”. 

Gabriela vivió en Montegrande desde los 3 a los 9 años, cuando su hermana mayor, que era maestra, tenía a cargo la escuela. Junto con su madre, se trasladaron desde Vicuña a Montegrande. "Para nosotros es algo que atesoramos mucho porque gracias a ella somos reconocidos mundialmente y nuestro valle se engrandeció con el turista que viene a visitar y  a conocer el origen de la poetisa”, señaló Betica.

En su testamento, Mistral estipuló que el dinero producido por la venta de sus libros en América del Sur debía destinarse a los niños pobres de Montegrande, donde, según ella dijo, pasó sus mejores años de infancia
El otro Nobel

Un poco más grande era esta mujer cuando conoció, también en el pueblo, a Pablo Neruda. "Era niña, tenía 13 o 14 años y fui a comprar el pan a la plaza. En eso se paró un auto y como me había educado en La Serena y allá de vecino tenía a Cipriano Pontigo, él me reconoció y me dijo: ‘Betica ¿por qué no me llevas hasta la tumba de Gabriela? Mira que viene un amigo muy importante’. Con mucho gusto, le dije. Subimos al auto y allí estaba Neruda, me lo presentó. El venía a dejar un ramo de rosas rojas a Gabriela. Acá trajeron sus restos el 23 de marzo de 1960, como ella había pedido. Al poco tiempo, Neruda vino a cumplir esa promesa con ella porque ella lo descubrió como poeta y lo ayudó. Ella fue su profesora de Lenguaje en Temuco cuando Neruda tenía 16 años y le dijo ‘vas a ser poeta’. Le enseñó a leer y a comprender la literatura, él estaba muy agradecido y desde donde se encontraba le escribía a ella, siempre estaban en contacto”, recordó.

Lo que muy pocos en el mundo saben es que frente a la tumba de Gabriela, Neruda le recitó un poema suyo. "Somos un pueblo orgulloso de tener dos premios Nobel, pero como que para un poeta varón es muy diferente a Gabriela, que era dama, es como que llegan más al fondo los poemas de ella, al menos para nosotros. Gabriela es nuestro símbolo”.

Gabriela Mistral

Su nombre era Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, nació en Vicuña, el 7 de abril de 1889 y murió en Nueva York el 10 de enero de 1957. Se destacó a temprana edad como una gran poetisa, pero también fue diplomática, feminista y pedagoga chilena. Una de las principales figuras de la literatura chilena y latinoamericana, fue la primera iberoamericana premiada con el Nobel de Literatura que ganó en 1945.

Pablo Neruda

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto era su nombre real. Nació en Parral, Región del Maule, el 12 de julio de 1904 y murió en Santiago, un 23 de septiembre de 1973. Neruda es el poeta chileno considerado como el más destacado e influyente de su siglo. En 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura. Fue un destacado activista político, senador, miembro del Comité Central del Partido Comunista, precandidato a la presidencia de su país y embajador en Francia.

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