"Hay gente que está de acuerdo con que al agua hay que cuidarla. Los medidores han permitido evolucionar. Al principio, de los usuarios medidos sólo el 25% estaba dentro de 30 m3 cúbicos mensuales que es el consumo mensual estándar, desde que en las boletas se cobran los consumos por encima del límite, el porcentaje subió a 80, sólo el 20% está por encima del consumo promedio entre los que hay gente que hasta lo duplican pero se nota un avance”, dijo el titular de OSSE, Cristian Andino, sobre el funcionamiento de los 4.000 medidores que se pusieron entre 2013 y 2014 en casas de barrios pudientes del Gran San Juan.
"La gente paga los excedentes pero esto no tiene un objetivo recaudatorio sino concientizador sobre el uso del agua. La implementación del plan al principio, podemos decir que los tres primeros meses fueron educativos con la simulación de lo que tenían que pagar de más y luego cuando llegó la facturación real se empezaron a ajustar”, agregó el funcionario. En carpeta está la instalación de 4.000 medidores más que deberán estar colocados cuando se terminen las cloacas en 2016.
Se trata de los resultados de una experiencia inédita en San Juan, con lo cual se busca que la gente no derroche. Para esto se habilitaron medidores en algunos barrios que en OSSE consideran potenciales "derrochones”, debido a que muchas son casas grandes con jardines y otras instalaciones. Así, se colocaron aparatos en barrios y zonas de Capital, Rivadavia y Santa Lucía, como el barrio Del Bono, Nuevo Del Bono y Profesionales.
El plan forma parte de un compromiso para controlar el uso del agua con ENOHSA (Ente Nacional de Obras Hídricas), y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que financian varios proyectos sanitarios locales. Los usuarios medidos son sólo 4.000 de las 170.000 cuentas que tiene OSSE en toda la Provincia, por eso se considera una prueba piloto.