Gemma siempre fue muy independiente y desde los 20 años viaja
por el mundo trabajando como traductora y dando clases de diseño. Hace 38 días
sus padres no volvieron a saber de ella y comenzaron una campaña en las redes
sociales para encontrar a la joven sanjuanina, que estaba "extraviada” en
Colombia.
"Ella estudió inglés y varios otros idiomas, se recibió en
la escuela Medalla Milagrosa y después se recibió de profesora y estudió
diseño”, explicó su padre, Walter Castro.
Gemma nunca dependió se sus padres y siempre que se
"aburría” de algo era determinada y en pocos días cambiaba de trabajo y partía
a un nuevo destino.
El sueño de la chica de 32 años era llegar a Panamá porque,
según su padre, "ahí tenía más posibilidades de desarrollar su carrera.
Gemma comenzó a planear el viaje a Panamá, en 2010, mientras
estaba en El Calafate, Santa Cruz, trabajando como profesora de inglés.
"Dejó su trabajo para llegar hasta allá, y primero quería
hacer escala en Perú y Colombia”, dijo Walter.
Sin embargo, antes de partir visitaron San Juan y su novio
en ese momento, Facundo Negrete, tuvo un accidente y tuvieron que quedarse en
la provincia y luego viajar a Rosario para que el joven se operara.
Ese incidente que retrasó el viaje a Panamá, fue el que hizo
que Gemma pasase más de seis meses con su padre, esos últimos seis meses fueron
el tiempo más largo que Walter estuvo
con su hija antes de que emprendiera el viaje.
"La última vez que la vi fueron un par de días cuando estuvo
en Ecuador, en febrero de 2015, en un hotel”, relató Walter.
Según su familia Gemma es amante de la naturaleza y los
deportes extremos. "Le gusta el trekking, hace Kung Fu, todo lo que sea estar
en contacto con la naturaleza. No fuma, no toma alcohol y en el último tiempo
empezó a ser vegetariana”, relató su padre.
El viaje con destino a Panamá comenzó finalmente en 2013
pero al llegar a Colombia la chica se separó de Facundo y tomaron rumbos
distintos. El 8 de noviembre fue la última vez que se comunicó con su familia,
hasta ayer, que la joven llamó desde Palomino, informando que se encuentra
bien, trabajando de traductora, enseñando artes marciales, y enseñando a indígenas
a trabajar con telas.
Episodios de una historia de suspenso
Los padres siempre manejaron dos hipótesis.
La primera es que la chica estuviera dando clases en un
pueblito de Colombia, llamado Ciudad Perdida, donde no hay señal de teléfono y
ese sería el motivo por el que no se comunicaba.
La segunda es que la vieron comprando en Pacheco, provincia
de Buenos Aires, cosa que es más difícil de comprobar porque la última vez que
había hablado con sus padres aún estaba en Colombia.
Walter nunca descartó nada y siempre sostuvo que no
tuvieron respuesta de la embajada y por eso decidieron comenzar la campaña a
través de las redes sociales. Es que aparentemente Gemma "vivía perdiendo o
rompiendo los teléfonos celulares” por eso siempre fue difícil contactarse con
ella, dijo Walter.
Pero la preocupación crecía porque "cuando tenía teléfono se
comunicaba continuamente o por internet una o dos veces a la semana”, contó su
padre.
Es por eso que tenían la esperanza de que haya extraviado su
teléfono otra vez.